Seguro de decesos, aliado de las familias

El seguro de decesos se ha convertido en un aliado para las familias españolas no solo a la hora de despedir a un ser querido, sino también ayudándolas en su día a día con múltiples coberturas y garantías.

En la cultura occidental, pensar en la muerte o hablar de ella, se considera más un tabú que la consecuencia lógica de la vida. Vale que no es el tema más alegre, pero a nosotros parece que nos provoca un repelús peculiar. Esa especie de ‘yuyu’ grotesco nos empuja a eludir el asunto, como si mentarlo fuera convocarlo.

Sin embargo, la previsión del fallecimiento de un ser querido puede ahorrarnos infinidad de sinsabores, problemas económicos y gestiones burocráticas que dificultan aún más la superación de la tristeza y el desconsuelo.

Vamos a ser prácticos -y realistas-: aparte del golpe emocional, morirse le cuesta carísimo a la familia. En ciudades como Madrid o Palma de Mallorca los gastos funerarios rondan los 4.750 euros, en Ibiza se acercan a los 5.000 euros. En otras localidades apenas alcanzan los 3.000 euros. El seguro de decesos nace precisamente para paliar tales desembolsos.

En España, según los datos de Icea, 21,76 millones de personas -el 46,6 por ciento de la población- cuentan con una de estas pólizas. Paradójicamente, el número de asegurados es superior en las regiones donde morirse es más económico -las provincias donde más se aseguran son Cádiz (80 por ciento de población asegurada), Ávila (79 por ciento), Ciudad Real (69 por ciento) y Huelva (66 por ciento)-. Curiosidades españolas…

En cuanto a la edad, los índices de suscripción más altos se dan entre los que superan los 45 años, aunque también está presente entre niños y personas jóvenes. Las tasas entre la población menor de 30 años oscilan entre el 27 y el 44 por ciento.

Siguiendo con la información de Icea, en el mercado hay 8,36 millones de pólizas. Es decir, 2,6 asegurados por contrato. ¿Por qué es importante este dato? Porque muestra el carácter familiar de este tipo de seguros, una característica fundamental de la evolución del producto a lo largo del tiempo.

Efectivamente, los seguros de decesos han dejado de ser el pago a plazos de un suceso inevitable para convertirse en una herramienta de protección familiar. Poco tienen que ver aquellas pólizas que tenían nuestros bisabuelos con la relación algo siniestra de la variedad de servicios que incluían las compañías especialistas en el ramo, con lo que hoy ponen a disposición de la familia, incluso en vida.

Las coberturas actuales no se limitan al coste del sepelio, enterramiento y gastos derivados. Abarcan el desplazamiento del fallecido hasta el lugar de enterramiento -la repatriación, en su caso-, las gestiones testamentarias y jurídicas, la responsabilidad civil, incluso asistencia en las tareas diarias, ayuda psicológica para afrontar el impacto emocional o la gestión del final de la vida digital, para eliminar la presencia en Internet, en redes sociales, webs y cuentas de correo electrónico.

 

Fuente: www.eleconomista.es

Vivir no es barato, pero morirse tampoco.

El descanso eterno en un nicho, tumba o panteón no cuesta tanto como una hipoteca o el alquiler de una vivienda pero es un gasto —puede alcanzar los 7.000 euros dependiendo de la localidad donde se realice la inhumación o incineración— que descalabra la economía de cualquier familia, sobre todo si llega sin previo aviso. Además de caro, el proceso funerario es doloroso y engorroso.

Dinero y dolor sustentan el conocido por las generaciones más mayores como «el seguro de los muertos», un producto genuinamente español que no existe en ningún otro país del mundo — donde solo se paga una indemnización por muerte—. Y, a pesar de tener más de un siglo de vida, parece estar más vivo que nunca. Las aseguradoras ofrecen ahora nuevas coberturas para ser usadas en vida y primas más baratas en la contratación para atraer a las familias más jóvenes. «En los últimos cinco años el seguro de decesos está viviendo una segunda juventud», apunta José Luis Ramírez del Puerto, director de Particulares Personales de Caser, con más de 300.000 asegurados.

Además, las compañías empiezan a dar respuesta a las nuevas tendencias que recalan en el sector y que reclaman una mayor concienciación con el medio ambiente, tanto a la hora de llevar a cabo inhumaciones como cremaciones, así como el uso posterior de las cenizas. Y así, cada vez son más los clientes y familiares que piden funerales ecológicos, cementerios naturales (el entierro se hace directamente en la tierra y con el cuerpo sin embalsamar), flores y urnas biodegradables y ataúdes de cartón, aptos para cadáveres de hasta 125 kilos, fáciles de montar y de transportar que sólo pesan 11 kilos. «Los entierros clásicos, los de toda la vida, no son biodegradables y muchos de los que ahora optan por una vida 100% verde también eligen, para su muerte, un funeral ecológico», dice Juan Carlos Blázquez, director de Prestaciones en Santalucía, líder en el sector con 6,3 millones de clientes y 117.350 nuevas pólizas en el último año.

Al tanto de las nuevas modas están los casi 22 millones de personas que tienen contratado un seguro de decesos en España. Entre 2012 y 2018, el número de asegurados se ha incrementado en 616.259 personas. El volumen de primas alcanzó los 2.367 millones de euros en 2018, un 4% más que un año antes, según ICEA.

Los datos vienen a decir que casi un 47% de los españoles tiene un seguro de decesos. «Es uno de los seguros que cubre a más personas. Solo le supera en capilaridad el del automóvil y hay que tener en cuenta que el de decesos no es obligatorio», indican en Unespa. La patronal estima que las aseguradoras se hicieron cargo del 61% de los entierros ocurridos en España en 2018, unos 275.000 sepelios. Esta proporción se ha mantenido estable durante los últimos 15 años, ya que apenas el 6,7% de las pólizas se anulan. «La mayoría de las cancelaciones se producen para contratar otro seguro en otra entidad o por el fallecimiento de los asegurados», asegura Ramírez del Puerto.

Lo curioso es que, a pesar del aparente poco interés y preocupación que muestran las generaciones más jóvenes por la muerte, las estadísticas de Unespa reflejan que cuatro de cada diez veinteañeros tiene un seguro de decesos. De hecho, en algunas compañías la edad media de contratación se coloca en los 35 años, según Blázquez. Esto es así porque varias generaciones de la misma familia suelen figurar dentro de la misma póliza, incluso sigue siendo muy habitual incluir a los recién nacidos. Unespa cuenta que un 19% de los menores de cinco años tiene esta protección, lo que refrenda el carácter familiar de la póliza.

El secreto de la eterna juventud de este producto es que juega con la vida y la muerte. Ha incorporado nuevos servicios de uso en vida que las pólizas tradicionales no tenían. El riesgo principal sigue siendo la prestación del servicio fúnebre: caja, coche, nicho, incineración, asistencia en viaje, ayuda psicológica, tramitación de documentos y consultas jurídicas. Las familias pueden contratar servicios de inhumación, de incineración o solo de tasas en caso de que ya cuenten con un nicho o sepultura en propiedad (recuerde que estos espacios municipales son concesiones administrativas temporales).

 

Dentista o pediatra

Si bien, «hay una continua evolución donde caben todo tipo de servicios y coberturas absolutamente heterogéneas. Seguramente es un camino que está empezando; es difícil siquiera aproximar dónde puede situarse esta nueva oferta en el medio y largo plazo», indica el experto de  Caser. De momento, incluyen desde gestión de testamentos y borrado de huella digital hasta orientación pediátrica, asistencia posparto y crioconservación de células madre, nutricionista o protección en caso de acoso digital a menores, indican en Mapfre. La compañía lanzó hace un par de años un seguro de decesos con más de 30 servicios para incentivar la contratación por parte de familias jóvenes. Lo mismo que Santalucía, que comercializa un seguro para menores de 40 años que ofrece garantías opcionales: bricoasistencia, pérdida de llaves, mascotas…

El coste de una póliza varía en función de la edad de los asegurados, los gastos del entierro por provincias y los servicios contratados. Pueden ir desde los 98 euros anuales por persona a los 325 al año por familia. Los que más años viven pueden acabar pagando tres o cuatro veces su propio entierro. Lo malo es que uno sabe que se muere, no cuándo se muere, así que si los trámites se hacen sin seguro, hay que tener en cuenta que un féretro puede costar desde 600 hasta 10.000 euros; un coche fúnebre parte de 150; una sala en el tanatorio, desde 600 euros; un nicho doble, más de 2.400 euros… Por ejemplo, «el coste medio de un servicio básico con inhumación en unidad de enterramiento ya adquirida está en unos 3.300 euros más IVA», indican en la empresa municipal Servicios Funerarios de Madrid (SFM), donde más del 65% de los clientes son aseguradoras. Esta empresa, que tiene sus orígenes a principios del siglo XX como la empresa de Pompas Fúnebres de Madrid, dispone tanto de funeraria, como de tanatorios (M30 y Sur) y la gestión de los 14 cementerios y dos crematorios municipales.

 

Fuente: elpais.com

Los gastos del entierro, ¿desgravan?

El coste de un entierro habitual puede rondar los 3.500 euros, un importante desembolso si el fallecido no tiene contratado un seguro de decesos. Si bien es verdad que los precios de los sepelios varían dependiendo de la provincia en la que se produzca el óbito, los gastos del féretro, tanatorio, nicho, lápida, traslados del cuerpo, misa, flores, recordatorios y, en el caso de incineración, urna en la que depositar las cenizas, pueden alcanzar una suma nada despreciable. Fallecer puede salir caro, y más teniendo en cuenta que este gasto no es deducible en el ámbito del IRPF.

Según la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), el gasto medio de los servicios funerarios se sitúa en los 3.500 euros. Los elevados costes que rodean a un sepelio obligan a muchas personas a contratar seguros de decesos para que el fallecimiento no suponga un problema económico a la familia cuando llegue el momento.

Pero ¿qué ocurre si no se ha contratado ese seguro y los familiares tienen que hacer frente a los gastos del entierro? Algo de dinero se puede ahorrar a la hora de preparar el sepelio si se eligen servicios más económicos, por ejemplo, un féretro de inferior gama, menos flores o prescindir de música en la misa, pero, en cualquier caso, el desembolso es importante.

En estos casos, es conveniente saber que los gastos de entierro disminuyen el valor del caudal relicto en el ámbito del Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones. Así, de acuerdo con lo previsto en el artículo 14 de la Ley 29/1987, de 18 de diciembre, del Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones, los gastos de entierro y funeral son deducibles siempre que se justifiquen y guarden la debida proporción con el caudal hereditario, conforme a los usos y costumbres de la localidad en la que se produzca el fallecimiento.

Dichos gastos deberán ser abonados por los herederos. No es necesario que la factura vaya a nombre de cualquiera de los herederos, puesto que «aunque sean abonados íntegramente por uno de los coherederos se deducen de la totalidad del caudal hereditario y no de la cuota correspondiente al coheredero que los abonó (TSJ Madrid 13-1-94, Rec 774/91)».

En consecuencia, estos gastos no son deducibles en el ámbito del IRPF.

 

Fuente: www.legaltoday.com

El Consistorio de Esporles ofrece espacios municipales para realizar funerales civiles

La demanda de espacios para realizar actos de despedida a los difuntos lejos de los habituales tanatorios en los cementerios ha obligado al Ajuntament d’Esporles a crear una ordenanza municipal reguladora de funerales u homenajes civiles. Se trata de una iniciativa que desde el Ajuntament han copiado de municipios de fuera de la Isla al no encontrar ningún municipio en la Isla que ya la tenga aprobada.

En el preámbulo de la ordenanza se señala que el Ajuntament pretende dar respuesta a las demandas de una sociedad plural, caracterizada por la diversidad ideológica, religiosa y cultural. La celebración de funerales civiles, por tanto, se enlaza íntimamente a la necesidad de ofrecer a todas las personas un acto digno y coherente con sus principios en el momento de la muerte. Esta ordenanza se une a las ya existentes en varios municipios sobre bautismos civiles o la ya más extendida de matrimonios civiles.

Maria Ramon, alcaldesa de Esporles, señala que «la propuesta surgió tras encontrarnos con la petición de este servicio en dos casos. Fue por ello que decidimos regular, al igual que los matrimonios civiles, este tipo de actos». Ramon señala que «hemos puesto una serie de condiciones ya que va dirigido a los vecinos del municipio. Por ello será necesaria como mínimo la residencia durante dos años en el municipio». Otros de los puntos que indica la alcaldesa hacen referencia a la normativa existente que impide la presencia del cuerpo del fallecido en las salas, no así la presencia de una urna con las cenizas.

Este tipo de actos «no los dirigirá, ni oficiará nadie del Ajuntament, como sí ocurre en los matrimonios», explica Ramon.

Los dos espacios habilitados para acoger estos actos son la Casa del Poble y el espacio de sa Fàbrica. En ambos casos se trata de una sala de actos o conferencias que permite albergar un buen número de personas y que dispone del servicio de megafonía o proyector y pantalla para poder realizar parlamentos o recordar la figura del difunto.

«Con la regulación, sabremos cómo actuar ante una nueva petición ya que lo tenemos regulado y con una tarifa estipulada» indica Ramon. Por ejemplo, para el uso de sa Fàbrica para este servicio el coste será de 30 euros por ceremonia. Un acto que la ordenanza estipula que no podrá ser superior a las dos horas.

Este tipo de actos aún no son frecuentes en la sociedad mallorquina ya que no hay la disponibilidad por parte de los ayuntamientos de ofrecer los espacios municipales para ello.

Ramon indica que «creo que no existe ninguna ordenanza como la nuestra en la Isla, puede que seamos los pioneros. Nosotros buscamos en la Península para elaborar la ordenanza y regular este servicio para nuestros vecinos».

 

Fuente: www.ultimahora.es

Seguro de decesos ecológico de DKV

El seguro de decesos ecológico de DKV amplía su zona de cobertura a 11 provincias

El seguro de Decesos ecológico de DKV, Ecofuneral, amplía su zona de cobertura.

 

Inicialmente, este servicio solo estaba disponible en Barcelona. Tras cinco años en el mercado, la compañía apuesta por este producto y mejora su servicio y  las zonas de cobertura para ofrecer esta opción a un mayor número de clientes.

Para ello ha estado trabajando con los distintos grupos funerarios del país y, en la actualidad, este servicio ya está disponible en 11 provincias y 94 municipios de España gracias a los diferentes acuerdos establecidos con Mémora y ASV, entre otros grupos funerarios.

 

El Ecofuneral es la única póliza de Decesos orientada a minimizar la huella ecológica para ello se incluyen la reducción de residuos, de componentes sintéticos no biodegradables y de emisiones contaminantes, así como la reducción en el uso de productos químicos tóxicos y la incorporación de productos de proximidad.

 

Además, estos principios también contemplan una disminución en el consumo de energía no renovable, la incorporación de materiales certificados, y el uso de la experiencia de la compañía para ofrecer un producto simple (evitando derroches y servicios superfluos) e inteligente que cumple con las expectativas de las personas preocupadas por la huella ecológica de su funeral.

 

Con este producto, DKV da respuesta al creciente número de clientes que tienen en cuenta los aspectos medioambientales a la hora de tomar una decisión de compra.

Fuente: www.grupoaseguranza.com

Seguro de decesos y de vida. No son lo mismo

Ambas pólizas se activan tras el fallecimiento de la persona asegurada, pero presentan claras diferencias en el modo en que ofrecen su cobertura. Optar por una u otra dependerá de las necesidades de cada uno.

 

En el mundo de los seguros existen múltiples tipos de pólizas, desde seguros de salud, seguros de coche o seguros de hogar hasta pólizas específicas para motos acuáticas o incluso seguros para patinetes eléctricos. Las aseguradoras siguen ofreciendo cada día nuevos productos, adaptados a las necesidades de sus clientes, pero no siempre es sencillo conocer exactamente qué ofrece cada póliza del mercado.

 

De hecho, uno de los errores más frecuentes es considerar que al contratar un seguro de vida y al contratar un seguro de decesos estamos adquiriendo el mismo tipo de producto y cobertura. Aunque ambas pólizas tienen como objetivo proteger el bienestar futuro de los seres queridos de la persona asegurada ante el fallecimiento de esta, se diferencian mucho entre ellas.

 

Ambos productos se pagan durante la vida del tomador de la póliza, y su fin último es cubrir el fallecimiento de esta persona, lo que puede llevar en muchas ocasiones a confundir un seguro con el otro, pero las principales diferencias entre el seguro de vida y el seguro de decesos están precisamente en el modo en el que ofrecen esta cobertura.

 

El seguro de vida y el seguro de decesos cubren ambos el mismo riesgo: el fallecimiento de la persona asegurada, y lo hacen con una prestación económica, pero no del mismo modo. El seguro de vida confiere a los beneficiarios, señalados por el tomador del seguro, una cuantía económica única o varias rentas determinadas tras el fallecimiento de la persona asegurada. Es la persona asegurada quien determina la suma de la indemnización que recibirán sus beneficiarios en caso de su deceso, al seleccionar la suma asegurada en el momento de contratar la póliza. Por otro lado, el seguro de decesos cubre los gastos, trámites y gestiones relacionados con el fallecimiento de la persona asegurada -gastos de sepelio y servicios complementarios-, pero también puede ofrecer coberturas como traslado y repatriación de la persona fallecida, asistencia en viaje o accidentes. Sin embargo, en este segundo caso, el asegurado no elige directamente el capital exacto que quiere asegurar, sino que lo establece la compañía aseguradora teniendo en cuenta el tipo de servicios fúnebres que se desean contratar y el lugar del sepelio.

 

En resumen, al contratar un seguro de decesos buscamos que la compañía aseguradora nos ofrezca un servicio directo -cobertura de los gastos y gestiones del sepelio-, y con un seguro de vida se busca una compensación económica, una indemnización ante la muerte de la persona asegurada. Ambos productos también difieren en el precio, es decir, la prima que se ha de pagar por cada uno, y los plazos de abono. La prima, que determinará el precio del seguro de vida y del seguro de decesos, se calculará en función de distintas variables entre las que se incluyen la edad de la persona asegurada y las coberturas contratadas.

 

Ambas, póliza de vida y póliza de decesos, garantizan la tranquilidad y la protección de nuestros seres queridos en el momento de nuestro fallecimiento, aunque cada una ofrece este apoyo de un modo diferente. Por este motivo es preciso saber qué cobertura exacta nos asegura cada producto antes de decantarnos por un tipo de seguro u otro

Fuente: www.elcorreo.com

Contratar un seguro de decesos merece la pena

El seguro de decesos, principalmente ayuda a los familiares en esos momentos tan duros a no tener que ocuparse de ningún trámite.

¿Sabías que el seguro de decesos es el seguro no obligatorio más contratado en España? En Euskadi más de 910.000 personas cuentan con este seguro según los últimos datos publicados por ICEA, el servicio de estadísticas y estudios del sector seguros en España. Curiosamente, el seguro de decesos tal y como se comercializa en España, como un seguro de prestación de servicios, no existe en ningún otro país.

El conocido popularmente como ‘seguro de los muertos’ es una costumbre muy nuestra, presente en el 49% de los hogares españoles según datos de UNESPA. Sin embargo, al estar vinculado a la muerte se habla poco de él y sus beneficios resultan desconocidos. Pero, dado que nadie se libra de ese trance, desde IMQ, como especialistas en seguros, queremos ayudarte a conocerlo y valorar si te merece la pena contratarlo. Eso, sí, confiamos en que no tengas que hacer uso de él en muuuchos años.

Entender el seguro de decesos sin morir en el intento

El objetivo básico del seguro de decesos es garantizar la prestación de un servicio funerario al fallecimiento de la persona asegurada. Se trata de un seguro que, paradójicamente, ‘disfrutas’ una vez has fallecido. El objetivo fundamental, por tanto, es que familia y allegados no tengan que hacerse cargo de los gastos y gestiones vinculados con el funeral, enterramiento o incineración… en un momento tan delicado como el de la pérdida de un ser querido.

A la hora de contratar un seguro es importante valorar qué coberturas incluye. El seguro de decesos IMQ incluye en sus coberturas, a diferencia de otras aseguradoras, el traslado nacional e internacional de la persona fallecida y un servicio de gestoría integral para trámites legales como el Impuesto de Sucesiones o la pensión de viudedad.

A estas coberturas, que relacionamos con un seguro de decesos, IMQ añade algunos servicios extra que merece la pena conocer y aprovechar:

• Asistencia en viaje: en tus desplazamientos al extranjero cuentas con atención médica sanitaria de urgencia hasta 12.000 €, regreso anticipado por deceso de un familiar, repatriación por fallecimiento.

• Seguro de accidentes: con una indemnización de 3.000 € en caso de fallecimiento por accidente (en las modalidades Prima Nivelada y Prima Renovable).

• Menores hasta los 14 años gratis: tus descendientes directos estarán cubiertos de forma gratuita por tu seguro hasta cumplir los 14 años.

• Acceso al servicioIMQ Ayuda: un servicio gratuito y exclusivo para clientes de IMQ que te ofrece orientación y asesoramiento para las necesidades de las personas mayores y sus cuidadores.

Si te estás planteando la contratación de un seguro de decesos, te interesa saber que existen diferentes modalidades y, una vez conocidas, valorar cuál se ajusta mejor a tus necesidades.

PRIMA RENOVABLE

La prima es la cantidad de dinero que pagas por tu seguro. Si se trata de una prima renovable significa que esta crece cada año en función del aumento del coste de los servicios funerarios y de la edad de la persona asegurada, lo que te permite pagar menos los años iniciales. De ahí que esta suela ser la modalidad de seguro favorita de las personas más jóvenes.

PRIMA NIVELADA

Esta es tu opción si eres un ‘segurolas’, ya que te garantiza que la prima se mantiene equilibrada durante toda la vida de la póliza experimentando únicamente ligeros incrementos en función del aumento del coste de los servicios funerarios.

PRIMA ÚNICA

Si tienes más de 65 años en IMQ te ofrecemos la posibilidad de contratar un seguro de decesos en un único pago a la fecha de contratación de la póliza sin que existan primas sucesivas.

¿Cómo saber si un familiar fallecido tiene seguro de decesos?

Lo ideal es que una vez contratado el seguro de decesos informes a tus familiares y allegados para que, llegado el momento, hagan uso de él con una simple llamada y no tengan que preocuparse de la organización ni los gastos relacionados con el funeral, enterramiento o incineración, ni de los trámites legales necesarios.

En ocasiones una persona fallece y sus familiares o allegados desconocen si dispone de un seguro de decesos. En ese caso, es posible consultar el Registro de Contratos de Seguros para saber si la persona en cuestión tenía una cobertura en caso de fallecimiento y con qué compañía. Se trata de un registro público, que depende del Ministerio de Justicia.

Esperamos que esta información te haya resultado de utilidad. Si te decides a contratar un seguro de decesos, en IMQ podemos asesorarte y, ahora además, si contratas antes del 30 de junio, te ofrecemos un 10% de descuento hasta finales de 2019 en las modalidades renovable y nivelada y, si ya tienes tu seguro de salud con IMQ, dispones de un 10% adicional.

 

Fuente: www.elcorreo.com

El seguro de decesos está de moda

 

Quién iba a pensar que, a estas alturas de siglo XXI, el seguro de Decesos iba a vivir una segunda juventud. El ‘Cuaderno de Nuevos Productos de Seguros 2018’ de INESE Data recoge los lanzamientos de hasta casi una decena de novedades diferentes en este ramo, entre nuevos productos y actualizaciones. Sin embargo, ahí están los datos: en 2017 este producto ofrecía cobertura a 21 millones de personas o, lo que es lo mismo, el 45% de la población es asegurada de Decesos. En torno a tres de cada cinco personas que fallecen en España son atendidas por el seguro de Decesos, que el año pasado se hizo cargo de más de 275.000 sepelios, según el último informe ‘Estamos Seguros’.

 

Entre los lanzamientos, según recoge el ‘Cuaderno de Nuevos Productos de Seguros 2018’, un nuevo producto modular de REALE y los dos que empezó a comercializar LIBERTY SEGUROS, de la mano de PREVENTIVA SEGUROS: una póliza familiar y otra para mayores de 65 años. En el caso de ambas aseguradoras supone su entrada en el ramo.

Fuente: www.inese.es

seguros de decesos baratos para inmigrantes

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Tenemos los mejores seguros de decesos del mercado y te ayudamos en la contratación para que solo elijas el producto que mejor se adapte a tus necesidades, por eso, nosotros te recomendamos que contrates un seguro con repatriación  que te cubrirá: La Repatriación de extranjeros residentes en España al país de procedencia desde  16€/año, además de las coberturas propias de un seguro de decesos:

  • En caso de fallecimiento, se cubren todos los gastos necesarios para la prestación de un servicio de sepelio de calidad con asistencia a familiares y reembolso a descendientes del excedente de capital, es decir si el capital contratado para esta garantía es mayor al gasto por el entierro, el sobrante se devuelve a los familiares.
  • Cobertura adicional de asistencia en viaje para casos de hospitalización, traslados, localización de equipajes…

 

 

Contratar seguro para entierro muy barato

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