La demanda de espacios para realizar actos de despedida a los difuntos lejos de los habituales tanatorios en los cementerios ha obligado al Ajuntament d’Esporles a crear una ordenanza municipal reguladora de funerales u homenajes civiles. Se trata de una iniciativa que desde el Ajuntament han copiado de municipios de fuera de la Isla al no encontrar ningún municipio en la Isla que ya la tenga aprobada.

En el preámbulo de la ordenanza se señala que el Ajuntament pretende dar respuesta a las demandas de una sociedad plural, caracterizada por la diversidad ideológica, religiosa y cultural. La celebración de funerales civiles, por tanto, se enlaza íntimamente a la necesidad de ofrecer a todas las personas un acto digno y coherente con sus principios en el momento de la muerte. Esta ordenanza se une a las ya existentes en varios municipios sobre bautismos civiles o la ya más extendida de matrimonios civiles.

Maria Ramon, alcaldesa de Esporles, señala que «la propuesta surgió tras encontrarnos con la petición de este servicio en dos casos. Fue por ello que decidimos regular, al igual que los matrimonios civiles, este tipo de actos». Ramon señala que «hemos puesto una serie de condiciones ya que va dirigido a los vecinos del municipio. Por ello será necesaria como mínimo la residencia durante dos años en el municipio». Otros de los puntos que indica la alcaldesa hacen referencia a la normativa existente que impide la presencia del cuerpo del fallecido en las salas, no así la presencia de una urna con las cenizas.

Este tipo de actos «no los dirigirá, ni oficiará nadie del Ajuntament, como sí ocurre en los matrimonios», explica Ramon.

Los dos espacios habilitados para acoger estos actos son la Casa del Poble y el espacio de sa Fàbrica. En ambos casos se trata de una sala de actos o conferencias que permite albergar un buen número de personas y que dispone del servicio de megafonía o proyector y pantalla para poder realizar parlamentos o recordar la figura del difunto.

«Con la regulación, sabremos cómo actuar ante una nueva petición ya que lo tenemos regulado y con una tarifa estipulada» indica Ramon. Por ejemplo, para el uso de sa Fàbrica para este servicio el coste será de 30 euros por ceremonia. Un acto que la ordenanza estipula que no podrá ser superior a las dos horas.

Este tipo de actos aún no son frecuentes en la sociedad mallorquina ya que no hay la disponibilidad por parte de los ayuntamientos de ofrecer los espacios municipales para ello.

Ramon indica que «creo que no existe ninguna ordenanza como la nuestra en la Isla, puede que seamos los pioneros. Nosotros buscamos en la Península para elaborar la ordenanza y regular este servicio para nuestros vecinos».

 

Fuente: www.ultimahora.es

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