NUEVA NORMALIDAD ¿Cuántos podemos acudir a un entierro o una boda?

 

COMITIVAS FUNEBRES

Las comitivas fúnebres en Castilla-La Mancha  podrán contar con 50 personas y las celebraciones de bodas pueden ocupar el 75% de aforo

El decreto sobre medidas de prevención necesarias para hacer frente a la crisis sanitaria ocasionada por el COVID-19 una vez superada la fase III del Plan para la transición hacia una nueva normalidad elaborado por el Gobierno de Castilla-La Mancha recoge que las comitivas fúnebres en Castilla-La Mancha  podrán contar con 50 personas y las celebraciones de bodas pueden ocupar el 75% de aforo.

 

Así, los velatorios podrán realizarse en todo tipo de instalaciones, públicas o privadas, debidamente habilitadas con un límite máximo, en cada momento, de 50 en espacios al aire libre o de 25 personas en espacios cerrados, sean o no convivientes.

La participación en la comitiva fúnebre de la persona fallecida se restringe a un máximo de cincuenta personas, entre familiares y allegados, además del ministro de culto o persona asimilada.

 

BODAS

En el caso que las ceremonias nupciales o celebraciones religiosas o civiles se lleven a cabo en lugares de culto, espacios o instalaciones públicas o privadas deberán aplicarse las reglas de aforo y las medidas de higiene y prevención para cada uno de estos lugares.

Las celebraciones que pudiesen tener lugar tras la ceremonia en establecimientos y locales de hostelería y restauración se ajustarán a las condiciones y al aforo previsto para dichos establecimientos y locales.

 

En el caso de que la ceremonia, o su celebración posterior que implique algún tipo de servicio de hostelería y restauración, se lleve a cabo en otro tipo de espacio o instalación, pública o privada, no contemplado en este decreto, se deberá respetar un máximo del setenta y cinco por ciento de su aforo y, en todo caso, un máximo de doscientas cincuenta personas en espacios al aire libre o de ciento cincuenta personas en espacios cerrados.

 

Fuente: lavozdeltajo.com

Estas son las normas y restricciones de cada comunidad autónoma en la nueva normalidad. Entierros y velatorios

La nueva normalidad ha llegado a España, y con ella una serie de nuevas normas y protocolos que los ciudadanos deben cumplir para continuar respetando las medidas de higiene y seguridad y evitar así nuevos rebrotes. Una vez ha acabado el estado de alarma impuesto temporalmente por el Gobierno para hacer frente a la crisis del coronavirus, son ahora las autonomías las encargadas de gestionar la desescalada.

¿Cómo lo harán? Cada comunidad y ciudad autónoma ha establecido sus propios criterios, y a partir de este domingo pondrán en marcha una serie de normas y restricciones para los ciudadanos de sus respectivos territorios con el objetivo de seguir descendiendo la curva de afectados por la covid-19. A continuación resumimos cómo afrontará cada territorio los siguientes pasos de la desescalada.

Andalucía

Los establecimientos y locales andaluces deberán exhibir de forma pública sus respectivos aforos máximos para que se pueda respetar la distancia de seguridad de 1,5 metros, y por tanto establecerán sistemas que permitan el recuento y el control de los mismos. De momento, dispondrá de un aforo máximo del 75% en el interior y del 100% en terrazas con una agrupación máxima de 35 personas.

En el caso de eventos o actividades deportivas que se lleven a cabo al aire libre, el aforo será máximo del 65% con un límite de 1.500 personas. En espacios cerrados será del 65% como máximo, con un límite de 800 personas. En velatorios y entierros, el máximo será de 60 personas al aire libre y 30 en espacios cerrados.

 

Asturias

En Asturias se podrá pasear en grupo con la ‘nueva normalidad’, así como acudir a bodas y a misas (siempre que no se supere el 75% del aforo), y funerales y velatorios respetando en todo momento las medidas de seguridad e higiene establecidas. Además, la comunidad ha clasificado las fiestas locales, verbenas y otros eventos populares según su nivel de riesgo.

De esta manera, las situaciones de riesgo no podrán realizarse en el momento actual, y las que presenten riesgo medio podrán celebrarse con un control de aforo de un 75% o de un 50%, según se crea pertinente. En las zonas comunes y recreativas se limita el aforo al 50%, conforme a los aforos fijados en su Plan de Autoprotección.

En los establecimientos y locales comerciales minoristas y de actividades de servicios profesionales abiertos al público situados en centros y parques comerciales se garantizarán las medidas de seguridad e higiene relativas al mantenimiento de una distancia mínima de seguridad de, al menos, 1,5 metros, higiene de manos e higiene respiratoria.

Aragón

Los aforos en los establecimientos de Aragón se podrán ocupar al 75%, mismo porcentaje que en la actividad cultural. Se permiten los campos de trabajo con hasta 20 personas, se autorizan las pernoctas en campamentos a partir de los ocho en grupos de hasta 50 personas.

Además, las piscinas podrán ocuparse hasta el 75% y las fiestas patronales están suspendidas hasta el 30 de septiembre. En el caso de eventos con más de 1.000 participantes, los organizadores deberán contar con un permiso especia que expedirá Salud Pública.

Baleares

Como Andalucía y Aragón, Baleares también implanta un aforo máximo del 75% en espacios cerrados que «no será de aplicación en establecimientos comerciales de productos y bienes de primera necesidad, tales como farmacias, ópticas o lavanderías, entre otros». En lo relativo a la asistencia a las playas, se permitirán grupos de un máximo de 25 personas, cada usuario podrá ocupar una superficie de cuatro metros cuadrados y tendrá que haber una distancia de un metro y medio de seguridad entre grupos.

En velatorios y entierros se permitirán un máximo de 70 personas en espacios al aire libre y de 30 en cerrados. En bodas y acontecimientos similares tampoco se podrá superar el 75% del aforo, con un máximo de 250 personas al aire libre y de 150 en lugares cerrados. Además, en los lugares de culto no se permitirá el uso de agua bendita. Finalmente, permitirá la celebración de fiestas populares, verbenas y otros eventos populares «retomar su actividad a partir del día 1 de julio».

 

Canarias

En las Islas Canarias será obligatoria la mascarilla si no se respeta la distancia de seguridad de 1,5 metros. Las islas también autorizan los eventos y actividades multitudinarias del 75%, de hasta 1.000 personas al aire libre y de 300 en espacios cerrados, asegurando siempre un acceso escalonado y evitando aglomeraciones.

En lo relativo a las actividades culturales, las butacas estarán preasignadas por «núcleos de convivencia y con el público sentado«. En esta línea, en eventos deportivos y espectáculos públicos se permitirá un aforo máximo del 75%, respetando la distancia de seguridad. En ceremonias religiosas o civiles y de culto religioso el límite del aforo es también del 75%, debiéndose respetar las medidas de protección.

En cuanto al ejercicio de actividades al aire libre en acampadas, se podrán llevar a cabo bajo autorización municipal y en grupos de 20 personas como máximo. Además se autoriza el ocio nocturno en espacios abiertos con un máximo del 75% del aforo.

 

Cantabria

El Gobierno cántabro ha publicado una guía en la que expone las normas a cumplir en la nueva normalidad. Entre ellas, guardar la distancia de seguridad de 1,5 metros y usar mascarillas de forma obligatoria. Permitirá grupos de hasta 25 personas y la docencia de forma presencial hasta llegar al 75% del aforo, excepto cuando no se pueda respetar la distancia interpersonal (en este caso, el aforo se reducirá a un 50%).

Cantabria también permitirá las visitas a residencias de mayores. En todos los casos deberá hacerse bajo cita previa y se deberá cumplir con las medidas higiénico-sanitarias establecidas por el centro. El aforo en velatorios y misas será de un máximo de 50 personas en el exterior y de 25 en espacios cerrados. A los entierros podrán acudir un máximo de 50 personas y a los lugares de culto hasta el 75% del aforo. A las bodas y comuniones podrán asistir un máximo de 150 personas en espacios al aire libre o de 75 personas en espacios cerrados, siempre que no se supere el 75% del aforo.

 

Castilla-La Mancha

Mercadillos, centros y parques comerciales, bares y restaurantes y discotecas y locales de ocio nocturno deberán limitar la ocupación del aforo al 75%, respetando 1,5 metros de distancia de seguridad entre persona. Además, se procurará un horario de atención con servicio prioritario para mayores de 65 años en los establecimientos pertinentes. Castilla-La Mancha también recomienda no celebrar fiestas, verbenas, festejos taurinos y otros eventos populares hasta el 15 de julio.

En ceremonias nupciales y otros eventos similares deberán aplicarse las reglas de aforo y las medidas de higiene y prevención para cada uno de los lugares donde esté prevista su celebración (lugares de culto, instalaciones públicas o privadas), con un límite del 75 por ciento del aforo o cuatro metros cuadrados por persona, con un máximo de 250 personas al aire libre o 150 en espacios cerrados.

También se podrá acudir a velatorios con un límite máximo de 50 personas en espacios al aire libre o 25 personas en espacios cerrados, sean o no convivientes. En el caso de entierros e incineraciones, se restringe a un máximo de 50 personas y se podrá asistir a lugares de culto siempre que no se supere el 75% del aforo.

 

Castilla y León

Bajo orden del Gobierno castellano-leonés quedan suspendidas todas las fiestas patronales durante este verano, sin excepción. Tampoco se podrán celebrar encierros, pero sí se podrán llevar a cabo determinadas corridas de toros, conciertos, eventos culturales y competiciones deportivas.

En todos estos casos siempre habrá que respetar la distancia personal de 1,5 metros y sin superar el 75% del aforo. También podrán abrir las piscinas con la misma restricción del 75% del aforo. Las discotecas, sin embargo, no podrán tener más de un tercio de ocupación.

 

Cataluña

En la comunidad catalana varían un tanto las normas y restricciones impuestas por la Generalitat para avanzar en la ’nueva normalidad’. La mascarilla seguirá siendo obligatoria en espacios cerrados y cuando no se pueda mantener la distancia de seguridad de 1,5 metros.

El límite del aforo será del 50% en espacios cerrados y del 75% en espacios públicos hasta el 25 de junio, momento en el que estos porcentajes pueden variar. Además, se pide respetar la distancia de seguridad de dos metros en las playas, así como evitar ir en grupos grandes para no provocar aglomeraciones.

 

Comunidad de Madrid

La Comunidad de Madrid entra en la nueva normalidad en dos etapas, del 21 de junio al 5 de julio y una segunda a partir del 6 de julio, que contempla los primeros días una reducción del aforo en espacios cerrados a un 60% y en zonas abiertas, como terrazas, del 80%.

Otras medidas que contempla el decreto son mantener las discotecas cerradas en la primera etapa; un 50% de ocupación en las piscinas recreativas y se podrán realizar actividades de turismo activo. Asimismo las instalaciones funerarias en todas las áreas de acceso público no podrán superar el 75% de su aforo, mismo porcentaje que se rige en la asistencia a lugares de culto y en bodas y otras celebraciones de culto.

 

Euskadi

En el País Vasco no habrá límite de aforo siempre y cuando se pueda garantizar 1,5 metros de distancia interpersonal. Sin embargo, en zonas comunes (como pasillos o pequeños espacios lúdicos de parques comerciales) se mantiene el 60% de aforo, mismo porcentaje para actividades socioculturales y para locales de ocio nocturno y discotecas, que no contarán con pistas de baile.

Sobre la celebración de eventos deportivos durante la nueva normalidad en Euskadi, será el Consejo Superior de Deportes quien decida sobre los eventos deportivos previa consulta de la comunidad autónoma. Los límites máximos serán del 60% de aforo, con un máximo de 1.000 personas al aire libre y con un máximo de 300 en el interior. Además, se permite el uso de parques y zonas deportivas de uso público siempre y cuando el aforo esté limitado.

Por su parte, los velatorios podrán llevarse a cabo en instalaciones, públicas o privadas, debidamente habilitadas con un límite máximo, en cada momento, de 65 personas en espacios al aire libre o de 30 personas en espacios cerrados sean o no convivientes. Además, la participación en la comitiva para el enterramiento o despedida para cremación de la persona fallecida se restringe a un máximo de 75 personas, sin contar al ministro de culto o persona que oficie la ceremonia.

 

Extremadura

El decreto aprobado por la Junta de Extremadura señala que los ayuntamientos podrán habilitar recintos con atracciones de feria. También en esta norma se modifican aspectos relacionados con el uso de los terrenos forestales con el objetivo de «compatibilizar la lucha contra los incendios con la actividad agrícola», de tal forma que se atribuirá a esos terrenos la consideración de Interés General.

Además, las fiestas patronales, las verbenas, los desfiles procesionales y los eventos populares quedan prohibidos en Extremadura hasta el 31 de julio. En función de cómo evolucionen la situación epidemiológica, algunas de esas medidas se pueden flexibilizar.

 

Galicia

La nueva normalidad en Galicia entró el 15 de junio, y desde entonces ha habido una ampliación de los aforos hasta el 75% y en los velatorios se permiten 60 personas en espacios abiertos. También se pueden utilizar desde ya los parques infantiles al aire libre.

Respecto a los mítines que se lleven a cabo en este territorio, pues se celebran las elecciones el 12 de julio, el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, entiende que rige el mismo aforo del 75% que se da en otros espacios.

Los locales y establecimientos, independientemente de su superficie, abrirán con un límite de su aforo del 75% de su capacidad. La misma norma rige al sistema de piscinas recreativas. En relación a las actividades en instalaciones deportivas cubiertas, se permitirán siempre y cuando no se superen dos tercios del aforo permitido, con un máximo de 25 personas. Para las actividades destinadas a la población infantil y juvenil se impone un máximo de 250 personas al aire libre y de 150 en espacios cerrados.

 

La Rioja

La región riojana impone para velatorios y entierros un límite de 75 personas si son en espacios al aire libre, o del 75% del aforo en espacios cerrados. A los entierros podrán asistir un máximo de 75 personas y se debe mantener la distancia interpersonal de un metro y medio o utilizar mascarillas. También está permitida la asistencia a lugares de culto y celebrar bodas siempre que no se supere un 75% de su aforo y se respeten las medidas de seguridad e higiene.

El comercio minorista, centros comerciales y mercadillos podrán abrir con un límite de aforo del 75% (excepto en el primer caso, que no habrá límites), procurando la atención con servicio preferente para mayores de 65 años. Los establecimientos de hostelería y restauración situados dentro de un centro comercial se rigen por las mismas normas que en el exterior. Albergues, bibliotecas, museos y actividades culturales podrán llevarse a cabo con un aforo máximo del 75%.

Respecto a locales como bares y restaurantes no habrá límite de aforo tanto en terraza como en interior siempre que se asegure la distancia física de un metro y medio entre las mesas o grupos de mesas. Está también permitido el servicio en barra manteniendo la distancia de un metro y medio entre clientes o grupos de clientes. En el caso de los locales de ocio nocturno, se permitirá su puesta en marcha con un aforo permitido del 75% de la ocupación máxima autorizada, sin pista de baile y con mesas en su lugar.

 

Murcia

El Gobierno murciano no pondrá aforos en las playas y el decreto recoge con carácter general el aforo máximo en el 75% del autorizado, con un número máximo de 500 personas sentadas para actividades al aire libre y 200 en espacios cerrados, y un máximo de 30 personas para grupos. Las discotecas se mantienen cerradas y se empiezan a abrir los centros de día.

 

Navarra

En Navarra, entre otras medidas, se aumenta hasta un 75% el aforo en las piscinas; el aforo en las terrazas de los bares se sube al 100%; se reabren los columpios y parques infantiles con medidas de higiene o se recupera el ciclo educativo de 0-3 años.

Además, se permite la reapertura con condiciones de clubes de jubilados o bajeras y la reactivación de actividades culturales y deportivas con topes máximos de aforos (500 personas en el interior y 1.000 al aire libre).

Fuente: 

¿En qué fase de la desescalada se puede acudir a velatorios, entierros y funerales?

Desde el 30 de marzo muchas familias no han podido despedirse de sus difuntos; ahora, el Gobierno ha flexibilizado las normas y fija un número máximo de personas que pueden celebrar estas ceremonias

El Plan para la Transición hacia una Nueva Normalidad, que aprobó el Consejo de Ministros la semana pasada ha dejado muchas incógnitas aún sin resolver. Aunque previo a este anuncio ya se había permitido el alivio parcial y progresivo del confinamiento por el estado de alarma decretado el pasado 14 de marzo — como la salida condicionada de los menores de 14 años o para las personas mayores, así como para hacer deporte de forma individual a partir del 2 de mayo —, las nuevas fases de la desescalada siguen siendo algo confusas: ¿abren todos los comercios? ¿puedo ir a visitar a familiares y amigos? ¿cuándo se retomarán los funerales?

Esta última cuestión ha sido una de las más planteadas desde que a raíz del decreto del estado de alarma se prohibió la celebración de funerales en el país (el pasado 30 de marzo). Desde entonces, los familiares y allegados de los difuntos no han podido despedirse de ellos; especialmente en los casos de las víctimas mortales afectadas por el covid-19. Ya lo dijo César Cid, el hombre que ofició la primera ceremonia telemática en todo el país desde el Tanatorio Sur de Madrid: «El duelo no empieza hasta que hay un rito de despedida». Pese a esta iniciativa de los funerales ‘online’ el drama de quienes desean llorar la muerte de un ser querido en persona y no pueden, ha seguido latente. Por ello, el Gobierno ha fijado una fecha aproximada para retomar los velatorios y funerales, aunque, eso sí, con condiciones. Actualmente, el país se encuentra en la fase 0 (a excepción de las cuatro islas que ya han pasado a la fase 1), donde, por el momento, no está contemplada la celebración de ceremonias fúnebres; pero en la fase 1 de la desescalada se permitirá la celebración de velatorios «bajo determinadas circunstancias». «Si ha fallecido un familiar que vive en Cáceres y usted reside en Badajoz, se puede desplazar para acompañar a los familiares, por ejemplo, en el caso de los velatorios que estarán permitidos bajo determinadas circunstancias en la fase uno y siguientes fases», explicó el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en una rueda de prensa tras anunciar el plan. Las condiciones que se deberán cumplir para que se celebren los velatorios son que haya «un número limitado de familiares» que, según la modificación del Boletín Oficial del Estado (BOE) a día 3 de mayo, será de 15 personas como máximo en espacios al aire libre y de 10 personas en espacios cerrados; y que se sigan los «protocolos de distancia física y seguridad», según recoge el Ministerio de Sanidad. También recoge que los velatorios podrán realizarse en todo tipo de instalaciones «públicas o privadas». Una vez superada, se pasará a la Fase 2 (o intermedia). Para entonces, los velatorios podrán seguir celebrándose con un número «menos imitado» de familiares en la ceremonia pero sin cambios en las «condiciones de seguridad, autoprotección y distanciamiento social», unas normas que desde el ministerio advierten de que deberán respetarse en todas las actividades. Ya en la fase 3, la fase avanzada y última antes de llegar a la nueva normalidad, los funerales podrán admitir un número más «amplio» de familiares y respetando el protocolo de seguridad y distanciamiento habituales, destacando el uso de mascarilla como una medida «altamente recomendable». Sin embargo, lo que aún está por determinar es el número mínimo de personas permitidas en dichas ceremonias, ya que al menos los lugares de culto religioso podrán abrirse a un 30 por ciento de su ocupación a partir del próximo 11 de mayo y no será hasta la segunda fase cuando estén permitidos los actos de menos de 50 personas en espacios cerrados a la mitad del aforo. ¿Será así en todas las provincias a la vez?

Aunque el presidente del Gobierno ya adelantó el martes que la transición a la nueva normalidad sería «asimétrica» y que la desescalada «será territorial y la unidad será la provincia o la isla», también afirmó que, si bien actualmente España se encuentra en la fase 0, todas las provincias avanzarán a la Fase 1 (inicial) el mismo día: el 11 de mayo. Con la excepción de las islas de Formentera (Baleares) y las islas canarias de La Gomera, El Hierro y La Graciosa, las cuales anticiparán unos días su desescalada situándose en la fase 1 el 4 de mayo.

 

Fuente: elconfidencial.com

El seguro de decesos y su importancia en las familias

El seguro de decesos se ha convertido en un aliado para las familias españolas no solo a la hora de despedir a un ser querido, sino también ayudándolas en su día a día con múltiples coberturas y garantías.

En la cultura occidental, pensar en la muerte o hablar de ella, se considera más un tabú que la consecuencia lógica de la vida. Vale que no es el tema más alegre, pero a nosotros parece que nos provoca un repelús peculiar. Esa especie de ‘yuyu’ grotesco nos empuja a eludir el asunto, como si mentarlo fuera convocarlo

Sin embargo, la previsión del fallecimiento de un ser querido puede ahorrarnos infinidad de sinsabores, problemas económicos y gestiones burocráticas que dificultan aún más la superación de la tristeza y el desconsuelo.

Vamos a ser prácticos -y realistas-: aparte del golpe emocional, morirse le cuesta carísimo a la familia. En ciudades como Madrid o Palma de Mallorca los gastos funerarios rondan los 4.750 euros, en Ibiza se acercan a los 5.000 euros. En otras localidades apenas alcanzan los 3.000 euros. El seguro de decesos nace precisamente para paliar tales desembolsos.

En España, según los datos de Icea, 21,76 millones de personas -el 46,6 por ciento de la población- cuentan con una de estas pólizas. Paradójicamente, el número de asegurados es superior en las regiones donde morirse es más económico -las provincias donde más se aseguran son Cádiz (80 por ciento de población asegurada), Ávila (79 por ciento), Ciudad Real (69 por ciento) y Huelva (66 por ciento)-. Curiosidades españolas…

En cuanto a la edad, los índices de suscripción más altos se dan entre los que superan los 45 años, aunque también está presente entre niños y personas jóvenes. Las tasas entre la población menor de 30 años oscilan entre el 27 y el 44 por ciento.

Siguiendo con la información de Icea, en el mercado hay 8,36 millones de pólizas. Es decir, 2,6 asegurados por contrato. ¿Por qué es importante este dato? Porque muestra el carácter familiar de este tipo de seguros, una característica fundamental de la evolución del producto a lo largo del tiempo.

Efectivamente, los seguros de decesos han dejado de ser el pago a plazos de un suceso inevitable para convertirse en una herramienta de protección familiar. Poco tienen que ver aquellas pólizas que tenían nuestros bisabuelos con la relación algo siniestra de la variedad de servicios que incluían las compañías especialistas en el ramo, con lo que hoy ponen a disposición de la familia, incluso en vida.

Las coberturas actuales no se limitan al coste del sepelio, enterramiento y gastos derivados. Abarcan el desplazamiento del fallecido hasta el lugar de enterramiento -la repatriación, en su caso-, las gestiones testamentarias y jurídicas, la responsabilidad civil, incluso asistencia en las tareas diarias, ayuda psicológica para afrontar el impacto emocional o la gestión del final de la vida digital, para eliminar la presencia en Internet, en redes sociales, webs y cuentas de correo electrónico.

 

Fuente: eleconomista.es

En Lugo los entierros se pagan a tocateja

Lugo  está entre las provincias del país con menos seguros de deceso, menos del 25 % de la población lo tiene

Morir cuesta dinero. Se trata de una realidad inevitable y definitiva, y conlleva sus gastos. El precio de un entierro al uso, todavía la opción mayoritaria en España, oscila entre 3.000 y 6.000 euros, según los cálculos de la patronal del sector, una cantidad que se reduce a una media de 500 euros si se opta por la cremación.

Todo lo que rodea a la despedida final genera un desembolso importante, de ahí que una buena parte de la población tenga contratado un seguro de deceso que cubra y resuelva los trámites que acarrea el fallecimiento, sin tener que añadirlos al duelo por la pérdida de un ser querido.

Se trata de la póliza más popular en España, después de la del automóvil, con 21,76 millones de personas protegidas con este tipo de productos, según los datos publicado por Unespa. Un 46,6 % de la población está amparada por estos servicios.

 

Por comunidades, la implantación del seguro de decesos sobresale en el sur de la Península y en la cornisa cantábrica.

Aunque lo cierto es que en ninguna autonomía se registra un número especialmente bajo en este tipo de suscripciones. Galicia se sitúa en la zona media, si bien llama la atención el bajo porcentaje de pólizas formalizadas en Lugo. Menos del 25 % de la población tiene seguro, lo que contrasta con Cádiz, la provincia cuyos habitantes depositan más confianza hacia esta protección: el 80 % tienen póliza.

Lo que sí se confirma es que el sector del seguro sigue llevando el peso de los sepelios en España.  Atendió el enterramiento de 275.000 personas, lo que supone el 61 % de los sepelios celebrados en el 2018.

 

Fuente: lavozdegalicia.es

Andalucía es la autonomía que más seguros de decesos contrata, según Unespa

Los hogares andaluces son los que más seguros de decesos contratan en España, a corta distancia de los extremeños. Así lo pone de manifiesto el informe El seguro en los hogares, elaborado por la patronal del sector, Unespa, a partir de datos de la Encuesta de Presupuestos Familiares del Instituto Nacional de Estadística (INE).

Las diferencias geográficas son notables en este tipo de seguro, el de deceso: se contrata más en el sur de España que en el norte, salvo casos excepcionales, como el de Asturias, con una tasa del 55% de los hogares.

Además, el seguro de deceso lo contratan más los trabajadores cualificados de la industria, los operadores de maquinaria, los que se dedican a ocupaciones elementales y los militares, según el informe. En todos estos casos la contratación supera el 53%. En comparación, un 33% de técnicos profesionales científicos e intelectuales subscribe a una póliza de este tipo.

Como en el conjunto de España y en cada una de las autonomías, el seguro de automóvil es el más contratado. En Andalucía lo suscribe el 80,1%, más de un punto por encima de la media nacional (78,93%).

También por delante de las de decesos están las contrataciones de seguros para la vivienda: un 64,13% lo tiene, aunque en cifras por debajo de la media estatal, que es un 7,59% mayor.

Los hogares andaluces destacan además en la demanda de seguros en asistencia en viaje y de responsabilidad civil. En los primeros, con una tasa del 7,41%, es la autonomía con mayor contratación, sólo superada por la ciudad autónoma de Ceuta y casi duplica la cifra nacional (3,93%). El de responsabilidad civil, que contratan más los militares o empleados con armas de fuego, prácticamente duplica la demanda nacional: el 9,26% de los hogares andaluces frente al 4,66% estatales.

Los seguros de salud logran una demanda del 23,47% de los hogares andaluces, un dato mucho más bajjo que comunidades como Madrid, Cataluña o Baleares –que superan en más de diez puntos– pero está por encima del dato nacional: el 21,30%.

Fuente: diariodesevilla.es

Una de las principales contrataciones en España, son los seguros de decesos.

Una de las principales contrataciones en España, son los seguros de decesos, ¿quieres saber por qué?

En algún momento de nuestra vida, ésta pone su fin. Lamentablemente en la sociedad en la que vivimos, nos toca pagar incluso estando muertos. La carga económica para la familia puede ser importante, pero lo más difícil triste, es no realizar un funeral correctamente por ese gasto tan grande.

Para ello, contamos con los seguros de decesos, muy criticados por la cantidad de dinero que se invierten en ellos a lo largo de la vida, pero útiles a la hora de realizar los funerales, repatriación o traslado de cadáveres.

La importancia de tener un seguro de decesos en España, es bastante obvio, ya que en nuestro país un entierro o una incineración tiene un elevado coste. Muchos creen que se paga mucho más de lo que aportan en un futuro, pero a veces se están engañando. Desde muy joven tendrías que estar pagando continuamente un seguro de decesos para llegar a la cantidad que puedan ofrecer a tu familia en caso de tu muerte.

Con el ejemplo de que una persona fallezca en otra comunidad autónoma o provincia diferente, el elevado coste mínimo de 400€, más euros contados por kilometraje, hacen que sea bastante necesario contratarlo y más, si eres una persona que viaja mucho en coche o que trabaja usándolo. Toda medida es poca, la prevención ayuda a que nuestros familiares no tengan que arruinarse completamente por efectuar una ceremonia en tu honor.

Hace poco, tuve un caso real de que mi abuela falleció. Ella tenía contratado el seguro de decesos y nos ayudó a que su ceremonia fuese completamente gratuita, exceptuando ciertas cosas que nos hicieron pagar y no fueron baratas. Realmente, cubrió la incineración, el traslado, el velatorio, el entierro y otras cosas, pero lo peor de todo, es que la lápida no cubría su escrito y fue un palo para todos.

Viendo el caso en el que yo he vivido, recomiendo encarecidamente que las personas tengan que contratar dicho seguro. Evitarán llevarse sorpresas y problemas económicos en un futuro, ya que nuestro destino es el mismo para todos, tarde o temprano.

Otra de las alternativas con la que podamos contar si no tenemos un seguro de decesos, es un seguro de ahorros para que los familiares puedan tener el dinero ahorrado del fallecido en su poder, y evitar cualquier tipo de gasto extra a la hora de efectuar su entierro o incineración.

Una de las principales acciones de un extranjero viviendo en España, será contratar un seguro de decesos y más, si tiene que vivir permanentemente en el país. Como comenté anteriormente, el gasto es desorbitado y el envío del cuerpo al extranjero, aún más.

Recomiendo que deba contratarse este servicio, evitará que sus familiares tengan que pedir un préstamo al banco si no cuentan con el dinero necesario. No sea usted poco precavido y tenga a su familia tranquila, a pesar de que usted no estará con ellos, podrá ayudarlos desde otra vida.

Fuente: diaridetarragona.com

Seguro de decesos, aliado de las familias

El seguro de decesos se ha convertido en un aliado para las familias españolas no solo a la hora de despedir a un ser querido, sino también ayudándolas en su día a día con múltiples coberturas y garantías.

En la cultura occidental, pensar en la muerte o hablar de ella, se considera más un tabú que la consecuencia lógica de la vida. Vale que no es el tema más alegre, pero a nosotros parece que nos provoca un repelús peculiar. Esa especie de ‘yuyu’ grotesco nos empuja a eludir el asunto, como si mentarlo fuera convocarlo.

Sin embargo, la previsión del fallecimiento de un ser querido puede ahorrarnos infinidad de sinsabores, problemas económicos y gestiones burocráticas que dificultan aún más la superación de la tristeza y el desconsuelo.

Vamos a ser prácticos -y realistas-: aparte del golpe emocional, morirse le cuesta carísimo a la familia. En ciudades como Madrid o Palma de Mallorca los gastos funerarios rondan los 4.750 euros, en Ibiza se acercan a los 5.000 euros. En otras localidades apenas alcanzan los 3.000 euros. El seguro de decesos nace precisamente para paliar tales desembolsos.

En España, según los datos de Icea, 21,76 millones de personas -el 46,6 por ciento de la población- cuentan con una de estas pólizas. Paradójicamente, el número de asegurados es superior en las regiones donde morirse es más económico -las provincias donde más se aseguran son Cádiz (80 por ciento de población asegurada), Ávila (79 por ciento), Ciudad Real (69 por ciento) y Huelva (66 por ciento)-. Curiosidades españolas…

En cuanto a la edad, los índices de suscripción más altos se dan entre los que superan los 45 años, aunque también está presente entre niños y personas jóvenes. Las tasas entre la población menor de 30 años oscilan entre el 27 y el 44 por ciento.

Siguiendo con la información de Icea, en el mercado hay 8,36 millones de pólizas. Es decir, 2,6 asegurados por contrato. ¿Por qué es importante este dato? Porque muestra el carácter familiar de este tipo de seguros, una característica fundamental de la evolución del producto a lo largo del tiempo.

Efectivamente, los seguros de decesos han dejado de ser el pago a plazos de un suceso inevitable para convertirse en una herramienta de protección familiar. Poco tienen que ver aquellas pólizas que tenían nuestros bisabuelos con la relación algo siniestra de la variedad de servicios que incluían las compañías especialistas en el ramo, con lo que hoy ponen a disposición de la familia, incluso en vida.

Las coberturas actuales no se limitan al coste del sepelio, enterramiento y gastos derivados. Abarcan el desplazamiento del fallecido hasta el lugar de enterramiento -la repatriación, en su caso-, las gestiones testamentarias y jurídicas, la responsabilidad civil, incluso asistencia en las tareas diarias, ayuda psicológica para afrontar el impacto emocional o la gestión del final de la vida digital, para eliminar la presencia en Internet, en redes sociales, webs y cuentas de correo electrónico.

 

Fuente: www.eleconomista.es

Los gastos del entierro, ¿desgravan?

El coste de un entierro habitual puede rondar los 3.500 euros, un importante desembolso si el fallecido no tiene contratado un seguro de decesos. Si bien es verdad que los precios de los sepelios varían dependiendo de la provincia en la que se produzca el óbito, los gastos del féretro, tanatorio, nicho, lápida, traslados del cuerpo, misa, flores, recordatorios y, en el caso de incineración, urna en la que depositar las cenizas, pueden alcanzar una suma nada despreciable. Fallecer puede salir caro, y más teniendo en cuenta que este gasto no es deducible en el ámbito del IRPF.

Según la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), el gasto medio de los servicios funerarios se sitúa en los 3.500 euros. Los elevados costes que rodean a un sepelio obligan a muchas personas a contratar seguros de decesos para que el fallecimiento no suponga un problema económico a la familia cuando llegue el momento.

Pero ¿qué ocurre si no se ha contratado ese seguro y los familiares tienen que hacer frente a los gastos del entierro? Algo de dinero se puede ahorrar a la hora de preparar el sepelio si se eligen servicios más económicos, por ejemplo, un féretro de inferior gama, menos flores o prescindir de música en la misa, pero, en cualquier caso, el desembolso es importante.

En estos casos, es conveniente saber que los gastos de entierro disminuyen el valor del caudal relicto en el ámbito del Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones. Así, de acuerdo con lo previsto en el artículo 14 de la Ley 29/1987, de 18 de diciembre, del Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones, los gastos de entierro y funeral son deducibles siempre que se justifiquen y guarden la debida proporción con el caudal hereditario, conforme a los usos y costumbres de la localidad en la que se produzca el fallecimiento.

Dichos gastos deberán ser abonados por los herederos. No es necesario que la factura vaya a nombre de cualquiera de los herederos, puesto que «aunque sean abonados íntegramente por uno de los coherederos se deducen de la totalidad del caudal hereditario y no de la cuota correspondiente al coheredero que los abonó (TSJ Madrid 13-1-94, Rec 774/91)».

En consecuencia, estos gastos no son deducibles en el ámbito del IRPF.

 

Fuente: www.legaltoday.com

La mayoría de los entierros y funerales en España están cubiertos por las aseguradoras

Varias entidades han apostado en los últimos años por comenzar a operar el segmento de las pólizas de decesos o comprar compañías especializadas en este ramo para crecer en volumen y diversificar su actividad, como Catalana Occidente, Liberty Seguros y AMA.

Lo cierto es que la interrelación entre la actividad aseguradora y la funeraria es total. Más del 60% de los cerca de 400.000 funerales que se hacen al año en España —en 2017, último datos disponible del INE, hubo 424.523— los costea una compañía de seguros. Y eso es así porque más de 21,5 millones de ciudadanos tiene una póliza de decesos, lo que convierte a este seguro, que genera al año 2.300 millones de ingresos a las compañías, en el más extendido tras el de automóvil. Es decir, uno de cada dos españoles tiene un seguro que en el momento de la defunción cubre gastos como el velatorio, los traslados y el entierro.

Apuesta por el ramo de decesos

Catalana Occidente es una de las compañías que en los últimos ejercicios más ha apostado por esta actividad. Hace dos años, en abril de 2017, el grupo cerró su última gran operación corporativa con la adquisición de Previsora Bilbaína por 125 millones de euros, lo que le dio una cuota de mercado del 5% en el ramo de decesos y más de un millón de asegurados, además del control del negocio funerario de Previsora Bilbaína, Funeuskadi. No es la única aseguradora que ha decidido entrar en el negocio de las pólizas de decesos en los últimos años. AMA Seguros, la mutua líder entre los profesionales sanitarios, lo hizo en 2014, y el pasado otoño Liberty Seguros comenzó a vender seguros de este tipo de la mano de Preventiva Seguros.

Y es que el de decesos es el producto más rentable de la cartera de las aseguradoras y registra altas tasas de crecimiento: en 2018 la suscripción de pólizas aumentó casi un 4%. De ahí el apetito que ha despertado de cara a fusiones y absorciones. Ahora bien, la propiedad de algunas de las principales compañías del ramo, incluidas las líderes, está en manos de familias reacias a vender, lo que dificulta esas grandes operaciones.

FUENTE: www.abc.es