La restricción de los velatorios endurece el trabajo en las funerarias que sufren también falta de materiales de protección y operan bajo un protocolo especial de seguridad para la manipulación y traslado de cadáveres por el Covid-19

El seguro de decesos que se encarga de todos los aspectos relacionados con el funeral y entierro de sus asegurados se movilizada también ante los riesgos del coronavirus modificando su actuación para proteger a todas las personas que intervienen en el tratamiento de los muertos por la enfermedad.

De acuerdo con el Real Decreto 463/2020 por el que el Gobierno español declaró el Estado de Alarma en todo el país, el funcionamiento de las entidades financieras y del ramo del seguro se mantiene operativo. En el caso del sector asegurador se trata de mantener habilitada la capacidad de ayuda y asistencia de los seguros a particulares y servicios esenciales (hospitales, centros médicos, organismos oficiales etc.…).

Los seguros de decesos siguen manteniendo todas sus coberturas a pesar de la crisis sanitaria si bien deben adaptarse a trabajar junto a las funerarias con la nueva normativa especial y el Procedimiento para el manejo de cadáveres de casos Covid-19 publicado por el Ministerio de Sanidad el 13 de marzo pasado.

El sector asegurador de decesos ha comunicado que a tenor de la emergencia sanitaria nacional, todos los fallecimientos que serán atendidos deberán contar con los pertinentes certificados de defunción emitidos por los médicos como es habitual. Estos documentos y esta certificación especial deben reflejar claramente las causas de muerte “ya que en los casos de víctimas del Covid-19 debe aplicarse un protocolo especial” dictado por las autoridades.

La situación se agrava ya que, según la patronal UNESPA, las empresas funerarias “tienen problemas de acceso al material básico de protección individual (EPI) que permite evitar contagios”. Y “se recuerda que sus necesidades son las mismas que las de cualquier centro hospitalario”.

La pandemia obliga a despedidas sin contacto con el finado, pero no pone restricción al entierro o a la incineración en las condiciones habituales

El protocolo específico para el tratamiento de víctimas mortales del coronavirus difundido por el Ministerio, realizado en colaboración con la Asociación Española de Anatomía Patológica (SEAP) y el Instituto de Medicina Legal de Madrid, señala que las personas fallecidas por el Covid-19 deben ser considerados cadáveres del Grupo II según lo establecido en el Decreto 2263/1974, de 20 de julio, por el que se aprueba el Reglamento de Policía Sanitaria Mortuoria.

Este grupo abarca la clasificación de los cadáveres de las personas fallecidas por cualquier causa no incluida en el Grupo I (que comprende los cadáveres de las personas muertas por peligros sanitarios el cólera, viruela, carbunco, ébola y aquellas otras que se determinen en virtud de Resolución de la Dirección General de Sanidad, publicada en el Boletín Oficial del Estado y los cadáveres contaminados por productos radiactivos).

Aseguradoras de decesos y funerarias deben seguir las recomendaciones de la Ministerio de Sanidad en todos los pasos del tratamiento del cadáver.

Entre otras:

– Restringir el acceso de los familiares y amigos a los más próximos y cercanos para “una despedida sin establecer contacto físico con el cadáver” ni el entorno que podría estar contaminado. Las personas que accedan alrededor del cadáver deben protegerse con batas desechables, guantes y mascarillas quirúrgicas.

– Se recomienda en general no realizar autopsia de personas fallecidas por coronavirus ya “fuesen clasificados como caso en investigación, probable o confirmado” excepto indicaciones clínicas fundamentadas.

– El transporte al tanatorio se realizará “tras la correcta introducción del cadáver y desinfección de la bolsa sanitaria estanca” cuya manipulación exterior e introducción en el ataúd ya no comporta riesgos.

– Las medidas de distanciamiento social obligatorias a nivel nacional para evitar la expansión del virus recomiendan la suspensión de velatorios.

Este mismo protocolo establece que el destino definitivo de los restos del finado puede ser el entierro o la incineración, en las condiciones habituales de ambos procedimientos. Se señala además que las cenizas pueden ser objeto de manipulación sin que supongan ningún riesgo.

Cerca de 22 millones de personas tienen suscrita una póliza de decesos

El conjunto del sector asegurador español atendió en 2018 el enterramiento de 275.160 personas, el 61% del total de fallecimientos en el país, según el Informe Estamos Seguros 2018. El seguro de decesos es, tras el de automóviles, el producto asegurador con mayor capilaridad en España. Cerca de 22 millones de personas tienen suscrita una póliza de este ramo, lo que supone que casi el 47% del total de la población española tiene un seguro de decesos. En el mercado hay vigentes 8,36 millones de estas pólizas, con una media de 2,6 asegurados por contrato, lo que según la patronal del Seguro “refrenda el carácter familiar del producto”.

Los índices de suscripción más altos de este producto se dan pasados los 45 años y, muy especialmente, en la vejez. No obstante, el seguro de decesos también está bastante presente entre los niños y la gente joven. Las tasas de aseguramiento entre las cohortes de población menores de 30 años oscilan entre el 19% y el 44%.

El sector funerario factura anualmente alrededor de 1.530 millones de euros

Según el Instituto Nacional de Estadística, durante 2018 fallecieron en España 427.721 persona y el sector funerario facturó 1.530 millones de euros, un 0’57% más que el año anterior alcanzando un volumen de negocio que supone el 0,13% del PIB nacional, según informa la Asociación Nacional de Servicios Funerarios (PANASEF).

El informe Radiografía del Sector Funerario recoge que en España operan unas 1.300 empresas se servicios funerarios de las que el 80% alcanzan una cifra de negocio superior al millón de euros.

PANASEF estima que operan 2.525 instalaciones funerarios en el conjunto del territorio nacional que disponen de 7.050 salas de velatorio que atienden una media de 1.167 fallecimientos diarios.

España dispone del mayor número de hornos crematorios de Europa, 442 en total, que permitirían realizan una media de 1.768 incineraciones diarias. Actualmente existe una demanda de alrededor de 400 incineraciones al día.

En su conjunto, el sector funerario nacional empleó a 11.510 personas.

Fuente: lavanguardia.com

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