Estas son las normas y restricciones de cada comunidad autónoma en la nueva normalidad. Entierros y velatorios

La nueva normalidad ha llegado a España, y con ella una serie de nuevas normas y protocolos que los ciudadanos deben cumplir para continuar respetando las medidas de higiene y seguridad y evitar así nuevos rebrotes. Una vez ha acabado el estado de alarma impuesto temporalmente por el Gobierno para hacer frente a la crisis del coronavirus, son ahora las autonomías las encargadas de gestionar la desescalada.

¿Cómo lo harán? Cada comunidad y ciudad autónoma ha establecido sus propios criterios, y a partir de este domingo pondrán en marcha una serie de normas y restricciones para los ciudadanos de sus respectivos territorios con el objetivo de seguir descendiendo la curva de afectados por la covid-19. A continuación resumimos cómo afrontará cada territorio los siguientes pasos de la desescalada.

Andalucía

Los establecimientos y locales andaluces deberán exhibir de forma pública sus respectivos aforos máximos para que se pueda respetar la distancia de seguridad de 1,5 metros, y por tanto establecerán sistemas que permitan el recuento y el control de los mismos. De momento, dispondrá de un aforo máximo del 75% en el interior y del 100% en terrazas con una agrupación máxima de 35 personas.

En el caso de eventos o actividades deportivas que se lleven a cabo al aire libre, el aforo será máximo del 65% con un límite de 1.500 personas. En espacios cerrados será del 65% como máximo, con un límite de 800 personas. En velatorios y entierros, el máximo será de 60 personas al aire libre y 30 en espacios cerrados.

 

Asturias

En Asturias se podrá pasear en grupo con la ‘nueva normalidad’, así como acudir a bodas y a misas (siempre que no se supere el 75% del aforo), y funerales y velatorios respetando en todo momento las medidas de seguridad e higiene establecidas. Además, la comunidad ha clasificado las fiestas locales, verbenas y otros eventos populares según su nivel de riesgo.

De esta manera, las situaciones de riesgo no podrán realizarse en el momento actual, y las que presenten riesgo medio podrán celebrarse con un control de aforo de un 75% o de un 50%, según se crea pertinente. En las zonas comunes y recreativas se limita el aforo al 50%, conforme a los aforos fijados en su Plan de Autoprotección.

En los establecimientos y locales comerciales minoristas y de actividades de servicios profesionales abiertos al público situados en centros y parques comerciales se garantizarán las medidas de seguridad e higiene relativas al mantenimiento de una distancia mínima de seguridad de, al menos, 1,5 metros, higiene de manos e higiene respiratoria.

Aragón

Los aforos en los establecimientos de Aragón se podrán ocupar al 75%, mismo porcentaje que en la actividad cultural. Se permiten los campos de trabajo con hasta 20 personas, se autorizan las pernoctas en campamentos a partir de los ocho en grupos de hasta 50 personas.

Además, las piscinas podrán ocuparse hasta el 75% y las fiestas patronales están suspendidas hasta el 30 de septiembre. En el caso de eventos con más de 1.000 participantes, los organizadores deberán contar con un permiso especia que expedirá Salud Pública.

Baleares

Como Andalucía y Aragón, Baleares también implanta un aforo máximo del 75% en espacios cerrados que «no será de aplicación en establecimientos comerciales de productos y bienes de primera necesidad, tales como farmacias, ópticas o lavanderías, entre otros». En lo relativo a la asistencia a las playas, se permitirán grupos de un máximo de 25 personas, cada usuario podrá ocupar una superficie de cuatro metros cuadrados y tendrá que haber una distancia de un metro y medio de seguridad entre grupos.

En velatorios y entierros se permitirán un máximo de 70 personas en espacios al aire libre y de 30 en cerrados. En bodas y acontecimientos similares tampoco se podrá superar el 75% del aforo, con un máximo de 250 personas al aire libre y de 150 en lugares cerrados. Además, en los lugares de culto no se permitirá el uso de agua bendita. Finalmente, permitirá la celebración de fiestas populares, verbenas y otros eventos populares «retomar su actividad a partir del día 1 de julio».

 

Canarias

En las Islas Canarias será obligatoria la mascarilla si no se respeta la distancia de seguridad de 1,5 metros. Las islas también autorizan los eventos y actividades multitudinarias del 75%, de hasta 1.000 personas al aire libre y de 300 en espacios cerrados, asegurando siempre un acceso escalonado y evitando aglomeraciones.

En lo relativo a las actividades culturales, las butacas estarán preasignadas por «núcleos de convivencia y con el público sentado«. En esta línea, en eventos deportivos y espectáculos públicos se permitirá un aforo máximo del 75%, respetando la distancia de seguridad. En ceremonias religiosas o civiles y de culto religioso el límite del aforo es también del 75%, debiéndose respetar las medidas de protección.

En cuanto al ejercicio de actividades al aire libre en acampadas, se podrán llevar a cabo bajo autorización municipal y en grupos de 20 personas como máximo. Además se autoriza el ocio nocturno en espacios abiertos con un máximo del 75% del aforo.

 

Cantabria

El Gobierno cántabro ha publicado una guía en la que expone las normas a cumplir en la nueva normalidad. Entre ellas, guardar la distancia de seguridad de 1,5 metros y usar mascarillas de forma obligatoria. Permitirá grupos de hasta 25 personas y la docencia de forma presencial hasta llegar al 75% del aforo, excepto cuando no se pueda respetar la distancia interpersonal (en este caso, el aforo se reducirá a un 50%).

Cantabria también permitirá las visitas a residencias de mayores. En todos los casos deberá hacerse bajo cita previa y se deberá cumplir con las medidas higiénico-sanitarias establecidas por el centro. El aforo en velatorios y misas será de un máximo de 50 personas en el exterior y de 25 en espacios cerrados. A los entierros podrán acudir un máximo de 50 personas y a los lugares de culto hasta el 75% del aforo. A las bodas y comuniones podrán asistir un máximo de 150 personas en espacios al aire libre o de 75 personas en espacios cerrados, siempre que no se supere el 75% del aforo.

 

Castilla-La Mancha

Mercadillos, centros y parques comerciales, bares y restaurantes y discotecas y locales de ocio nocturno deberán limitar la ocupación del aforo al 75%, respetando 1,5 metros de distancia de seguridad entre persona. Además, se procurará un horario de atención con servicio prioritario para mayores de 65 años en los establecimientos pertinentes. Castilla-La Mancha también recomienda no celebrar fiestas, verbenas, festejos taurinos y otros eventos populares hasta el 15 de julio.

En ceremonias nupciales y otros eventos similares deberán aplicarse las reglas de aforo y las medidas de higiene y prevención para cada uno de los lugares donde esté prevista su celebración (lugares de culto, instalaciones públicas o privadas), con un límite del 75 por ciento del aforo o cuatro metros cuadrados por persona, con un máximo de 250 personas al aire libre o 150 en espacios cerrados.

También se podrá acudir a velatorios con un límite máximo de 50 personas en espacios al aire libre o 25 personas en espacios cerrados, sean o no convivientes. En el caso de entierros e incineraciones, se restringe a un máximo de 50 personas y se podrá asistir a lugares de culto siempre que no se supere el 75% del aforo.

 

Castilla y León

Bajo orden del Gobierno castellano-leonés quedan suspendidas todas las fiestas patronales durante este verano, sin excepción. Tampoco se podrán celebrar encierros, pero sí se podrán llevar a cabo determinadas corridas de toros, conciertos, eventos culturales y competiciones deportivas.

En todos estos casos siempre habrá que respetar la distancia personal de 1,5 metros y sin superar el 75% del aforo. También podrán abrir las piscinas con la misma restricción del 75% del aforo. Las discotecas, sin embargo, no podrán tener más de un tercio de ocupación.

 

Cataluña

En la comunidad catalana varían un tanto las normas y restricciones impuestas por la Generalitat para avanzar en la ’nueva normalidad’. La mascarilla seguirá siendo obligatoria en espacios cerrados y cuando no se pueda mantener la distancia de seguridad de 1,5 metros.

El límite del aforo será del 50% en espacios cerrados y del 75% en espacios públicos hasta el 25 de junio, momento en el que estos porcentajes pueden variar. Además, se pide respetar la distancia de seguridad de dos metros en las playas, así como evitar ir en grupos grandes para no provocar aglomeraciones.

 

Comunidad de Madrid

La Comunidad de Madrid entra en la nueva normalidad en dos etapas, del 21 de junio al 5 de julio y una segunda a partir del 6 de julio, que contempla los primeros días una reducción del aforo en espacios cerrados a un 60% y en zonas abiertas, como terrazas, del 80%.

Otras medidas que contempla el decreto son mantener las discotecas cerradas en la primera etapa; un 50% de ocupación en las piscinas recreativas y se podrán realizar actividades de turismo activo. Asimismo las instalaciones funerarias en todas las áreas de acceso público no podrán superar el 75% de su aforo, mismo porcentaje que se rige en la asistencia a lugares de culto y en bodas y otras celebraciones de culto.

 

Euskadi

En el País Vasco no habrá límite de aforo siempre y cuando se pueda garantizar 1,5 metros de distancia interpersonal. Sin embargo, en zonas comunes (como pasillos o pequeños espacios lúdicos de parques comerciales) se mantiene el 60% de aforo, mismo porcentaje para actividades socioculturales y para locales de ocio nocturno y discotecas, que no contarán con pistas de baile.

Sobre la celebración de eventos deportivos durante la nueva normalidad en Euskadi, será el Consejo Superior de Deportes quien decida sobre los eventos deportivos previa consulta de la comunidad autónoma. Los límites máximos serán del 60% de aforo, con un máximo de 1.000 personas al aire libre y con un máximo de 300 en el interior. Además, se permite el uso de parques y zonas deportivas de uso público siempre y cuando el aforo esté limitado.

Por su parte, los velatorios podrán llevarse a cabo en instalaciones, públicas o privadas, debidamente habilitadas con un límite máximo, en cada momento, de 65 personas en espacios al aire libre o de 30 personas en espacios cerrados sean o no convivientes. Además, la participación en la comitiva para el enterramiento o despedida para cremación de la persona fallecida se restringe a un máximo de 75 personas, sin contar al ministro de culto o persona que oficie la ceremonia.

 

Extremadura

El decreto aprobado por la Junta de Extremadura señala que los ayuntamientos podrán habilitar recintos con atracciones de feria. También en esta norma se modifican aspectos relacionados con el uso de los terrenos forestales con el objetivo de «compatibilizar la lucha contra los incendios con la actividad agrícola», de tal forma que se atribuirá a esos terrenos la consideración de Interés General.

Además, las fiestas patronales, las verbenas, los desfiles procesionales y los eventos populares quedan prohibidos en Extremadura hasta el 31 de julio. En función de cómo evolucionen la situación epidemiológica, algunas de esas medidas se pueden flexibilizar.

 

Galicia

La nueva normalidad en Galicia entró el 15 de junio, y desde entonces ha habido una ampliación de los aforos hasta el 75% y en los velatorios se permiten 60 personas en espacios abiertos. También se pueden utilizar desde ya los parques infantiles al aire libre.

Respecto a los mítines que se lleven a cabo en este territorio, pues se celebran las elecciones el 12 de julio, el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, entiende que rige el mismo aforo del 75% que se da en otros espacios.

Los locales y establecimientos, independientemente de su superficie, abrirán con un límite de su aforo del 75% de su capacidad. La misma norma rige al sistema de piscinas recreativas. En relación a las actividades en instalaciones deportivas cubiertas, se permitirán siempre y cuando no se superen dos tercios del aforo permitido, con un máximo de 25 personas. Para las actividades destinadas a la población infantil y juvenil se impone un máximo de 250 personas al aire libre y de 150 en espacios cerrados.

 

La Rioja

La región riojana impone para velatorios y entierros un límite de 75 personas si son en espacios al aire libre, o del 75% del aforo en espacios cerrados. A los entierros podrán asistir un máximo de 75 personas y se debe mantener la distancia interpersonal de un metro y medio o utilizar mascarillas. También está permitida la asistencia a lugares de culto y celebrar bodas siempre que no se supere un 75% de su aforo y se respeten las medidas de seguridad e higiene.

El comercio minorista, centros comerciales y mercadillos podrán abrir con un límite de aforo del 75% (excepto en el primer caso, que no habrá límites), procurando la atención con servicio preferente para mayores de 65 años. Los establecimientos de hostelería y restauración situados dentro de un centro comercial se rigen por las mismas normas que en el exterior. Albergues, bibliotecas, museos y actividades culturales podrán llevarse a cabo con un aforo máximo del 75%.

Respecto a locales como bares y restaurantes no habrá límite de aforo tanto en terraza como en interior siempre que se asegure la distancia física de un metro y medio entre las mesas o grupos de mesas. Está también permitido el servicio en barra manteniendo la distancia de un metro y medio entre clientes o grupos de clientes. En el caso de los locales de ocio nocturno, se permitirá su puesta en marcha con un aforo permitido del 75% de la ocupación máxima autorizada, sin pista de baile y con mesas en su lugar.

 

Murcia

El Gobierno murciano no pondrá aforos en las playas y el decreto recoge con carácter general el aforo máximo en el 75% del autorizado, con un número máximo de 500 personas sentadas para actividades al aire libre y 200 en espacios cerrados, y un máximo de 30 personas para grupos. Las discotecas se mantienen cerradas y se empiezan a abrir los centros de día.

 

Navarra

En Navarra, entre otras medidas, se aumenta hasta un 75% el aforo en las piscinas; el aforo en las terrazas de los bares se sube al 100%; se reabren los columpios y parques infantiles con medidas de higiene o se recupera el ciclo educativo de 0-3 años.

Además, se permite la reapertura con condiciones de clubes de jubilados o bajeras y la reactivación de actividades culturales y deportivas con topes máximos de aforos (500 personas en el interior y 1.000 al aire libre).

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Los seguros de decesos están entre los pocos que crecen en el estado de alarma

Las aseguradoras han empezado a notar la caída de pólizas del automóvil, vivienda y vida, mientras los corredores atienden peticiones de asegurados para renegociar las primas.

La paralización de la actividad causada por la crisis sanitaria de la Covid-19 empieza a notarse en el sector de los seguros. La caída en la venta de pisos y el desplome de las matriculaciones de coches (de un 98% en abril) hace que tampoco se contraten seguros para darles cobertura. Entre las pocas pólizas que crecen en volumen en la emergencia sanitaria provocada por la pandemia figuran las de decesos, destinadas a cubrir los gastos de un funeral. El coronavirus ya ha causado 26.920 muertos en España, de ellos, 828 aragoneses.

«El seguro acompaña a la actividad económica general y, si esta se resiente, el seguro también lo acusa», explican desde la patronal Unespa, que agrupa a 200 aseguradoras, el 98% del colectivo. La facturación del sector cayó un 6,83% en el primer trimestre, hasta los 16.699 millones de euros, incluyendo solo los 15 primeros días del estado de alarma, por lo que no será hasta los próximos meses cuando se pueda conocer el impacto que está teniendo el actual parón.

Los seguros de vida y automóvil han sido los primeros en reflejar la actual crisis con caídas en volumen de primas del 18% y el 0,39%, respectivamente. Según los datos de Unespa, decesos sería uno de los pocos que creció (1,17%) hasta marzo. El cambio ha supuesto que el total del dinero que recogen las aseguradoras «ha dejado de crecer».

La actual situación ha provocado «sobrecostes» en algunos seguros de decesos, reconocen desde Unespa, que destaca los «desafíos operativos que ha tenido que solventar». Respecto al seguro de vida, las compañías afirman que «ha atendido con plena normalidad el pago de indemnizaciones por fallecimiento».

El colectivo de mediadores de seguros considera que ahora  «en vida y decesos ha habido un repunte. El interés ha aumentado exponencialmente», afirma José Luis Mañero, presidente del Colegio de estos profesionales en Zaragoza.

 

A la espera del «repunte» en los de salud

Los servicios que prestan aseguradoras y mediadores han sido considerados «esenciales» por lo que, pese a la caída de la actividad, los profesionales han seguido en activo durante el estado de alarma, primero utilizando el teletrabajo y esta semana retomando la actividad presencial con la adopción de medias de seguridad como mamparas, mascarillas, geles hidroalcohólicos y guantes en sus oficinas. En el caso de los mediadores de seguros, en Aragón trabajan unos 350.

En los seguros de salud, Mañero confiesa que a lo largo de la pandemia «las contrataciones se han paralizado», pero cree que cuando se retome la actividad puede haber un «repunte».

 

Seguro en caso de contagio

La pandemia cogió al sector de los seguros desprevenido, como al resto, pese a que su actividad principal sea precisamente la de asegurar lo inesperado. En seguros de vida y salud la cobertura de una pandemia como la Covid no estaba incluida, pero «todas las entidades aseguradoras la han incluido incluso con carácter retroactivo desde estado de alarma», explica Mañero. «A cualquier persona que tenía un seguro de vida y fallece por Covid le van a dar la cobertura, como las que tienen que ser repatriadas con las pólizas de asistencia en viajes».

Además, las compañías se han agrupado para ofrecer un seguro específico para profesionales sanitarios tanto de centros públicos como privados. Un centenar de entidades ha aportado 37 millones de euros para constituir un fondo solidario con el que la patronal Unespa suscribirá un seguro de vida colectivo que cubrirá el fallecimiento de profesionales de la salud por causa directa de Covid-19 o un subsidio para los que resulten hospitalizados. El capital asegurado en caso de muerte por Covid-19 es de 30.000 euros en caso de hospitalización son 100 euros al día hasta un máximo de dos semanas. Con efectos retroactivos desde el 14 de marzo y hasta el 13 de septiembre.

 

Fuente: heraldo.es

¿En qué fase de la desescalada se puede acudir a velatorios, entierros y funerales?

Desde el 30 de marzo muchas familias no han podido despedirse de sus difuntos; ahora, el Gobierno ha flexibilizado las normas y fija un número máximo de personas que pueden celebrar estas ceremonias

El Plan para la Transición hacia una Nueva Normalidad, que aprobó el Consejo de Ministros la semana pasada ha dejado muchas incógnitas aún sin resolver. Aunque previo a este anuncio ya se había permitido el alivio parcial y progresivo del confinamiento por el estado de alarma decretado el pasado 14 de marzo — como la salida condicionada de los menores de 14 años o para las personas mayores, así como para hacer deporte de forma individual a partir del 2 de mayo —, las nuevas fases de la desescalada siguen siendo algo confusas: ¿abren todos los comercios? ¿puedo ir a visitar a familiares y amigos? ¿cuándo se retomarán los funerales?

Esta última cuestión ha sido una de las más planteadas desde que a raíz del decreto del estado de alarma se prohibió la celebración de funerales en el país (el pasado 30 de marzo). Desde entonces, los familiares y allegados de los difuntos no han podido despedirse de ellos; especialmente en los casos de las víctimas mortales afectadas por el covid-19. Ya lo dijo César Cid, el hombre que ofició la primera ceremonia telemática en todo el país desde el Tanatorio Sur de Madrid: «El duelo no empieza hasta que hay un rito de despedida». Pese a esta iniciativa de los funerales ‘online’ el drama de quienes desean llorar la muerte de un ser querido en persona y no pueden, ha seguido latente. Por ello, el Gobierno ha fijado una fecha aproximada para retomar los velatorios y funerales, aunque, eso sí, con condiciones. Actualmente, el país se encuentra en la fase 0 (a excepción de las cuatro islas que ya han pasado a la fase 1), donde, por el momento, no está contemplada la celebración de ceremonias fúnebres; pero en la fase 1 de la desescalada se permitirá la celebración de velatorios «bajo determinadas circunstancias». «Si ha fallecido un familiar que vive en Cáceres y usted reside en Badajoz, se puede desplazar para acompañar a los familiares, por ejemplo, en el caso de los velatorios que estarán permitidos bajo determinadas circunstancias en la fase uno y siguientes fases», explicó el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en una rueda de prensa tras anunciar el plan. Las condiciones que se deberán cumplir para que se celebren los velatorios son que haya «un número limitado de familiares» que, según la modificación del Boletín Oficial del Estado (BOE) a día 3 de mayo, será de 15 personas como máximo en espacios al aire libre y de 10 personas en espacios cerrados; y que se sigan los «protocolos de distancia física y seguridad», según recoge el Ministerio de Sanidad. También recoge que los velatorios podrán realizarse en todo tipo de instalaciones «públicas o privadas». Una vez superada, se pasará a la Fase 2 (o intermedia). Para entonces, los velatorios podrán seguir celebrándose con un número «menos imitado» de familiares en la ceremonia pero sin cambios en las «condiciones de seguridad, autoprotección y distanciamiento social», unas normas que desde el ministerio advierten de que deberán respetarse en todas las actividades. Ya en la fase 3, la fase avanzada y última antes de llegar a la nueva normalidad, los funerales podrán admitir un número más «amplio» de familiares y respetando el protocolo de seguridad y distanciamiento habituales, destacando el uso de mascarilla como una medida «altamente recomendable». Sin embargo, lo que aún está por determinar es el número mínimo de personas permitidas en dichas ceremonias, ya que al menos los lugares de culto religioso podrán abrirse a un 30 por ciento de su ocupación a partir del próximo 11 de mayo y no será hasta la segunda fase cuando estén permitidos los actos de menos de 50 personas en espacios cerrados a la mitad del aforo. ¿Será así en todas las provincias a la vez?

Aunque el presidente del Gobierno ya adelantó el martes que la transición a la nueva normalidad sería «asimétrica» y que la desescalada «será territorial y la unidad será la provincia o la isla», también afirmó que, si bien actualmente España se encuentra en la fase 0, todas las provincias avanzarán a la Fase 1 (inicial) el mismo día: el 11 de mayo. Con la excepción de las islas de Formentera (Baleares) y las islas canarias de La Gomera, El Hierro y La Graciosa, las cuales anticiparán unos días su desescalada situándose en la fase 1 el 4 de mayo.

 

Fuente: elconfidencial.com

El seguro de decesos y su importancia en las familias

El seguro de decesos se ha convertido en un aliado para las familias españolas no solo a la hora de despedir a un ser querido, sino también ayudándolas en su día a día con múltiples coberturas y garantías.

En la cultura occidental, pensar en la muerte o hablar de ella, se considera más un tabú que la consecuencia lógica de la vida. Vale que no es el tema más alegre, pero a nosotros parece que nos provoca un repelús peculiar. Esa especie de ‘yuyu’ grotesco nos empuja a eludir el asunto, como si mentarlo fuera convocarlo

Sin embargo, la previsión del fallecimiento de un ser querido puede ahorrarnos infinidad de sinsabores, problemas económicos y gestiones burocráticas que dificultan aún más la superación de la tristeza y el desconsuelo.

Vamos a ser prácticos -y realistas-: aparte del golpe emocional, morirse le cuesta carísimo a la familia. En ciudades como Madrid o Palma de Mallorca los gastos funerarios rondan los 4.750 euros, en Ibiza se acercan a los 5.000 euros. En otras localidades apenas alcanzan los 3.000 euros. El seguro de decesos nace precisamente para paliar tales desembolsos.

En España, según los datos de Icea, 21,76 millones de personas -el 46,6 por ciento de la población- cuentan con una de estas pólizas. Paradójicamente, el número de asegurados es superior en las regiones donde morirse es más económico -las provincias donde más se aseguran son Cádiz (80 por ciento de población asegurada), Ávila (79 por ciento), Ciudad Real (69 por ciento) y Huelva (66 por ciento)-. Curiosidades españolas…

En cuanto a la edad, los índices de suscripción más altos se dan entre los que superan los 45 años, aunque también está presente entre niños y personas jóvenes. Las tasas entre la población menor de 30 años oscilan entre el 27 y el 44 por ciento.

Siguiendo con la información de Icea, en el mercado hay 8,36 millones de pólizas. Es decir, 2,6 asegurados por contrato. ¿Por qué es importante este dato? Porque muestra el carácter familiar de este tipo de seguros, una característica fundamental de la evolución del producto a lo largo del tiempo.

Efectivamente, los seguros de decesos han dejado de ser el pago a plazos de un suceso inevitable para convertirse en una herramienta de protección familiar. Poco tienen que ver aquellas pólizas que tenían nuestros bisabuelos con la relación algo siniestra de la variedad de servicios que incluían las compañías especialistas en el ramo, con lo que hoy ponen a disposición de la familia, incluso en vida.

Las coberturas actuales no se limitan al coste del sepelio, enterramiento y gastos derivados. Abarcan el desplazamiento del fallecido hasta el lugar de enterramiento -la repatriación, en su caso-, las gestiones testamentarias y jurídicas, la responsabilidad civil, incluso asistencia en las tareas diarias, ayuda psicológica para afrontar el impacto emocional o la gestión del final de la vida digital, para eliminar la presencia en Internet, en redes sociales, webs y cuentas de correo electrónico.

 

Fuente: eleconomista.es

En Lugo los entierros se pagan a tocateja

Lugo  está entre las provincias del país con menos seguros de deceso, menos del 25 % de la población lo tiene

Morir cuesta dinero. Se trata de una realidad inevitable y definitiva, y conlleva sus gastos. El precio de un entierro al uso, todavía la opción mayoritaria en España, oscila entre 3.000 y 6.000 euros, según los cálculos de la patronal del sector, una cantidad que se reduce a una media de 500 euros si se opta por la cremación.

Todo lo que rodea a la despedida final genera un desembolso importante, de ahí que una buena parte de la población tenga contratado un seguro de deceso que cubra y resuelva los trámites que acarrea el fallecimiento, sin tener que añadirlos al duelo por la pérdida de un ser querido.

Se trata de la póliza más popular en España, después de la del automóvil, con 21,76 millones de personas protegidas con este tipo de productos, según los datos publicado por Unespa. Un 46,6 % de la población está amparada por estos servicios.

 

Por comunidades, la implantación del seguro de decesos sobresale en el sur de la Península y en la cornisa cantábrica.

Aunque lo cierto es que en ninguna autonomía se registra un número especialmente bajo en este tipo de suscripciones. Galicia se sitúa en la zona media, si bien llama la atención el bajo porcentaje de pólizas formalizadas en Lugo. Menos del 25 % de la población tiene seguro, lo que contrasta con Cádiz, la provincia cuyos habitantes depositan más confianza hacia esta protección: el 80 % tienen póliza.

Lo que sí se confirma es que el sector del seguro sigue llevando el peso de los sepelios en España.  Atendió el enterramiento de 275.000 personas, lo que supone el 61 % de los sepelios celebrados en el 2018.

 

Fuente: lavozdegalicia.es

Andalucía es la autonomía que más seguros de decesos contrata, según Unespa

Los hogares andaluces son los que más seguros de decesos contratan en España, a corta distancia de los extremeños. Así lo pone de manifiesto el informe El seguro en los hogares, elaborado por la patronal del sector, Unespa, a partir de datos de la Encuesta de Presupuestos Familiares del Instituto Nacional de Estadística (INE).

Las diferencias geográficas son notables en este tipo de seguro, el de deceso: se contrata más en el sur de España que en el norte, salvo casos excepcionales, como el de Asturias, con una tasa del 55% de los hogares.

Además, el seguro de deceso lo contratan más los trabajadores cualificados de la industria, los operadores de maquinaria, los que se dedican a ocupaciones elementales y los militares, según el informe. En todos estos casos la contratación supera el 53%. En comparación, un 33% de técnicos profesionales científicos e intelectuales subscribe a una póliza de este tipo.

Como en el conjunto de España y en cada una de las autonomías, el seguro de automóvil es el más contratado. En Andalucía lo suscribe el 80,1%, más de un punto por encima de la media nacional (78,93%).

También por delante de las de decesos están las contrataciones de seguros para la vivienda: un 64,13% lo tiene, aunque en cifras por debajo de la media estatal, que es un 7,59% mayor.

Los hogares andaluces destacan además en la demanda de seguros en asistencia en viaje y de responsabilidad civil. En los primeros, con una tasa del 7,41%, es la autonomía con mayor contratación, sólo superada por la ciudad autónoma de Ceuta y casi duplica la cifra nacional (3,93%). El de responsabilidad civil, que contratan más los militares o empleados con armas de fuego, prácticamente duplica la demanda nacional: el 9,26% de los hogares andaluces frente al 4,66% estatales.

Los seguros de salud logran una demanda del 23,47% de los hogares andaluces, un dato mucho más bajjo que comunidades como Madrid, Cataluña o Baleares –que superan en más de diez puntos– pero está por encima del dato nacional: el 21,30%.

Fuente: diariodesevilla.es

Una de las principales contrataciones en España, son los seguros de decesos.

Una de las principales contrataciones en España, son los seguros de decesos, ¿quieres saber por qué?

En algún momento de nuestra vida, ésta pone su fin. Lamentablemente en la sociedad en la que vivimos, nos toca pagar incluso estando muertos. La carga económica para la familia puede ser importante, pero lo más difícil triste, es no realizar un funeral correctamente por ese gasto tan grande.

Para ello, contamos con los seguros de decesos, muy criticados por la cantidad de dinero que se invierten en ellos a lo largo de la vida, pero útiles a la hora de realizar los funerales, repatriación o traslado de cadáveres.

La importancia de tener un seguro de decesos en España, es bastante obvio, ya que en nuestro país un entierro o una incineración tiene un elevado coste. Muchos creen que se paga mucho más de lo que aportan en un futuro, pero a veces se están engañando. Desde muy joven tendrías que estar pagando continuamente un seguro de decesos para llegar a la cantidad que puedan ofrecer a tu familia en caso de tu muerte.

Con el ejemplo de que una persona fallezca en otra comunidad autónoma o provincia diferente, el elevado coste mínimo de 400€, más euros contados por kilometraje, hacen que sea bastante necesario contratarlo y más, si eres una persona que viaja mucho en coche o que trabaja usándolo. Toda medida es poca, la prevención ayuda a que nuestros familiares no tengan que arruinarse completamente por efectuar una ceremonia en tu honor.

Hace poco, tuve un caso real de que mi abuela falleció. Ella tenía contratado el seguro de decesos y nos ayudó a que su ceremonia fuese completamente gratuita, exceptuando ciertas cosas que nos hicieron pagar y no fueron baratas. Realmente, cubrió la incineración, el traslado, el velatorio, el entierro y otras cosas, pero lo peor de todo, es que la lápida no cubría su escrito y fue un palo para todos.

Viendo el caso en el que yo he vivido, recomiendo encarecidamente que las personas tengan que contratar dicho seguro. Evitarán llevarse sorpresas y problemas económicos en un futuro, ya que nuestro destino es el mismo para todos, tarde o temprano.

Otra de las alternativas con la que podamos contar si no tenemos un seguro de decesos, es un seguro de ahorros para que los familiares puedan tener el dinero ahorrado del fallecido en su poder, y evitar cualquier tipo de gasto extra a la hora de efectuar su entierro o incineración.

Una de las principales acciones de un extranjero viviendo en España, será contratar un seguro de decesos y más, si tiene que vivir permanentemente en el país. Como comenté anteriormente, el gasto es desorbitado y el envío del cuerpo al extranjero, aún más.

Recomiendo que deba contratarse este servicio, evitará que sus familiares tengan que pedir un préstamo al banco si no cuentan con el dinero necesario. No sea usted poco precavido y tenga a su familia tranquila, a pesar de que usted no estará con ellos, podrá ayudarlos desde otra vida.

Fuente: diaridetarragona.com

Vivir no es barato, pero morirse tampoco.

El descanso eterno en un nicho, tumba o panteón no cuesta tanto como una hipoteca o el alquiler de una vivienda pero es un gasto —puede alcanzar los 7.000 euros dependiendo de la localidad donde se realice la inhumación o incineración— que descalabra la economía de cualquier familia, sobre todo si llega sin previo aviso. Además de caro, el proceso funerario es doloroso y engorroso.

Dinero y dolor sustentan el conocido por las generaciones más mayores como «el seguro de los muertos», un producto genuinamente español que no existe en ningún otro país del mundo — donde solo se paga una indemnización por muerte—. Y, a pesar de tener más de un siglo de vida, parece estar más vivo que nunca. Las aseguradoras ofrecen ahora nuevas coberturas para ser usadas en vida y primas más baratas en la contratación para atraer a las familias más jóvenes. «En los últimos cinco años el seguro de decesos está viviendo una segunda juventud», apunta José Luis Ramírez del Puerto, director de Particulares Personales de Caser, con más de 300.000 asegurados.

Además, las compañías empiezan a dar respuesta a las nuevas tendencias que recalan en el sector y que reclaman una mayor concienciación con el medio ambiente, tanto a la hora de llevar a cabo inhumaciones como cremaciones, así como el uso posterior de las cenizas. Y así, cada vez son más los clientes y familiares que piden funerales ecológicos, cementerios naturales (el entierro se hace directamente en la tierra y con el cuerpo sin embalsamar), flores y urnas biodegradables y ataúdes de cartón, aptos para cadáveres de hasta 125 kilos, fáciles de montar y de transportar que sólo pesan 11 kilos. «Los entierros clásicos, los de toda la vida, no son biodegradables y muchos de los que ahora optan por una vida 100% verde también eligen, para su muerte, un funeral ecológico», dice Juan Carlos Blázquez, director de Prestaciones en Santalucía, líder en el sector con 6,3 millones de clientes y 117.350 nuevas pólizas en el último año.

Al tanto de las nuevas modas están los casi 22 millones de personas que tienen contratado un seguro de decesos en España. Entre 2012 y 2018, el número de asegurados se ha incrementado en 616.259 personas. El volumen de primas alcanzó los 2.367 millones de euros en 2018, un 4% más que un año antes, según ICEA.

Los datos vienen a decir que casi un 47% de los españoles tiene un seguro de decesos. «Es uno de los seguros que cubre a más personas. Solo le supera en capilaridad el del automóvil y hay que tener en cuenta que el de decesos no es obligatorio», indican en Unespa. La patronal estima que las aseguradoras se hicieron cargo del 61% de los entierros ocurridos en España en 2018, unos 275.000 sepelios. Esta proporción se ha mantenido estable durante los últimos 15 años, ya que apenas el 6,7% de las pólizas se anulan. «La mayoría de las cancelaciones se producen para contratar otro seguro en otra entidad o por el fallecimiento de los asegurados», asegura Ramírez del Puerto.

Lo curioso es que, a pesar del aparente poco interés y preocupación que muestran las generaciones más jóvenes por la muerte, las estadísticas de Unespa reflejan que cuatro de cada diez veinteañeros tiene un seguro de decesos. De hecho, en algunas compañías la edad media de contratación se coloca en los 35 años, según Blázquez. Esto es así porque varias generaciones de la misma familia suelen figurar dentro de la misma póliza, incluso sigue siendo muy habitual incluir a los recién nacidos. Unespa cuenta que un 19% de los menores de cinco años tiene esta protección, lo que refrenda el carácter familiar de la póliza.

El secreto de la eterna juventud de este producto es que juega con la vida y la muerte. Ha incorporado nuevos servicios de uso en vida que las pólizas tradicionales no tenían. El riesgo principal sigue siendo la prestación del servicio fúnebre: caja, coche, nicho, incineración, asistencia en viaje, ayuda psicológica, tramitación de documentos y consultas jurídicas. Las familias pueden contratar servicios de inhumación, de incineración o solo de tasas en caso de que ya cuenten con un nicho o sepultura en propiedad (recuerde que estos espacios municipales son concesiones administrativas temporales).

 

Dentista o pediatra

Si bien, «hay una continua evolución donde caben todo tipo de servicios y coberturas absolutamente heterogéneas. Seguramente es un camino que está empezando; es difícil siquiera aproximar dónde puede situarse esta nueva oferta en el medio y largo plazo», indica el experto de  Caser. De momento, incluyen desde gestión de testamentos y borrado de huella digital hasta orientación pediátrica, asistencia posparto y crioconservación de células madre, nutricionista o protección en caso de acoso digital a menores, indican en Mapfre. La compañía lanzó hace un par de años un seguro de decesos con más de 30 servicios para incentivar la contratación por parte de familias jóvenes. Lo mismo que Santalucía, que comercializa un seguro para menores de 40 años que ofrece garantías opcionales: bricoasistencia, pérdida de llaves, mascotas…

El coste de una póliza varía en función de la edad de los asegurados, los gastos del entierro por provincias y los servicios contratados. Pueden ir desde los 98 euros anuales por persona a los 325 al año por familia. Los que más años viven pueden acabar pagando tres o cuatro veces su propio entierro. Lo malo es que uno sabe que se muere, no cuándo se muere, así que si los trámites se hacen sin seguro, hay que tener en cuenta que un féretro puede costar desde 600 hasta 10.000 euros; un coche fúnebre parte de 150; una sala en el tanatorio, desde 600 euros; un nicho doble, más de 2.400 euros… Por ejemplo, «el coste medio de un servicio básico con inhumación en unidad de enterramiento ya adquirida está en unos 3.300 euros más IVA», indican en la empresa municipal Servicios Funerarios de Madrid (SFM), donde más del 65% de los clientes son aseguradoras. Esta empresa, que tiene sus orígenes a principios del siglo XX como la empresa de Pompas Fúnebres de Madrid, dispone tanto de funeraria, como de tanatorios (M30 y Sur) y la gestión de los 14 cementerios y dos crematorios municipales.

 

Fuente: elpais.com

Los gastos del entierro, ¿desgravan?

El coste de un entierro habitual puede rondar los 3.500 euros, un importante desembolso si el fallecido no tiene contratado un seguro de decesos. Si bien es verdad que los precios de los sepelios varían dependiendo de la provincia en la que se produzca el óbito, los gastos del féretro, tanatorio, nicho, lápida, traslados del cuerpo, misa, flores, recordatorios y, en el caso de incineración, urna en la que depositar las cenizas, pueden alcanzar una suma nada despreciable. Fallecer puede salir caro, y más teniendo en cuenta que este gasto no es deducible en el ámbito del IRPF.

Según la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), el gasto medio de los servicios funerarios se sitúa en los 3.500 euros. Los elevados costes que rodean a un sepelio obligan a muchas personas a contratar seguros de decesos para que el fallecimiento no suponga un problema económico a la familia cuando llegue el momento.

Pero ¿qué ocurre si no se ha contratado ese seguro y los familiares tienen que hacer frente a los gastos del entierro? Algo de dinero se puede ahorrar a la hora de preparar el sepelio si se eligen servicios más económicos, por ejemplo, un féretro de inferior gama, menos flores o prescindir de música en la misa, pero, en cualquier caso, el desembolso es importante.

En estos casos, es conveniente saber que los gastos de entierro disminuyen el valor del caudal relicto en el ámbito del Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones. Así, de acuerdo con lo previsto en el artículo 14 de la Ley 29/1987, de 18 de diciembre, del Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones, los gastos de entierro y funeral son deducibles siempre que se justifiquen y guarden la debida proporción con el caudal hereditario, conforme a los usos y costumbres de la localidad en la que se produzca el fallecimiento.

Dichos gastos deberán ser abonados por los herederos. No es necesario que la factura vaya a nombre de cualquiera de los herederos, puesto que «aunque sean abonados íntegramente por uno de los coherederos se deducen de la totalidad del caudal hereditario y no de la cuota correspondiente al coheredero que los abonó (TSJ Madrid 13-1-94, Rec 774/91)».

En consecuencia, estos gastos no son deducibles en el ámbito del IRPF.

 

Fuente: www.legaltoday.com

La mayoría de los entierros y funerales en España están cubiertos por las aseguradoras

Varias entidades han apostado en los últimos años por comenzar a operar el segmento de las pólizas de decesos o comprar compañías especializadas en este ramo para crecer en volumen y diversificar su actividad, como Catalana Occidente, Liberty Seguros y AMA.

Lo cierto es que la interrelación entre la actividad aseguradora y la funeraria es total. Más del 60% de los cerca de 400.000 funerales que se hacen al año en España —en 2017, último datos disponible del INE, hubo 424.523— los costea una compañía de seguros. Y eso es así porque más de 21,5 millones de ciudadanos tiene una póliza de decesos, lo que convierte a este seguro, que genera al año 2.300 millones de ingresos a las compañías, en el más extendido tras el de automóvil. Es decir, uno de cada dos españoles tiene un seguro que en el momento de la defunción cubre gastos como el velatorio, los traslados y el entierro.

Apuesta por el ramo de decesos

Catalana Occidente es una de las compañías que en los últimos ejercicios más ha apostado por esta actividad. Hace dos años, en abril de 2017, el grupo cerró su última gran operación corporativa con la adquisición de Previsora Bilbaína por 125 millones de euros, lo que le dio una cuota de mercado del 5% en el ramo de decesos y más de un millón de asegurados, además del control del negocio funerario de Previsora Bilbaína, Funeuskadi. No es la única aseguradora que ha decidido entrar en el negocio de las pólizas de decesos en los últimos años. AMA Seguros, la mutua líder entre los profesionales sanitarios, lo hizo en 2014, y el pasado otoño Liberty Seguros comenzó a vender seguros de este tipo de la mano de Preventiva Seguros.

Y es que el de decesos es el producto más rentable de la cartera de las aseguradoras y registra altas tasas de crecimiento: en 2018 la suscripción de pólizas aumentó casi un 4%. De ahí el apetito que ha despertado de cara a fusiones y absorciones. Ahora bien, la propiedad de algunas de las principales compañías del ramo, incluidas las líderes, está en manos de familias reacias a vender, lo que dificulta esas grandes operaciones.

FUENTE: www.abc.es